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domingo, 4 de febrero de 2007

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

 Año 1974.

De Delhi K viajó a Rajghat, donde al final de una plática se le pidió que definiera su propia enseñanza: «Le hemos escuchado desde hace 25 o 30 años. Hasta cierto punto, muchos de nosotros podríamos dar un sentido sustancial a todo este campo del conocimiento propio y podríamos decir en qué consiste; sin embargo, me gustaría formularle una pregunta: ¿Qué es la Enseñanza?» A esto K contestó: «Me lo pregunta a mí? ¿Usted me está preguntando qué es la enseñanza? Yo mismo no lo sé. No puedo expresarlo en pocas palabras. ¿Puedo hacerlo? Pienso que la idea del que enseña y el enseñado, es básicamente errónea, al menos lo es para mí. Creo que más que de recibir enseñanza, se trata de compartir; mas que un dar o un recibir, es un participar ambos en lo mismo»37.

¿Qué es la enseñanza? Deseando también yo formularle esta misma pregunta mientras elaboraba el presente libro, escribí una breve declaración que comenzaba así: «La esencia revolucionaria de la enseñanza de Krishnamurti...», y se la envié para su aprobación. Como esperaba, la reescribió totalmente, conservando tan sólo la palabra «esencia»:

La esencia de la enseñanza de Krishnamurti está contenida en la declaración que él hizo en 1929, cuando dijo: «La verdad es una tierra sin senderos». El hombre no puede llegar a ella a través de ninguna organización, de ningún credo, de ningún dogma, sacerdote o ritual, de ningún conocimiento filosófico ni de técnica psicológica alguna. Tiene que encontrar la verdad mediante el espejo de la relación, mediante la comprensión del contenido de la propia mente; por medio de la observación y no por el análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido internamente imágenes como una valla de seguridad imágenes religiosas, políticas, personales . Éstas se manifiestan como símbolos, ideas, creencias. Es una carga que domina el pensar humano, las relaciones y la vida cotidiana. Éstas son las causas de nuestros problemas, porque separan al hombre del hombre en todas las relaciones. Nuestra percepción de la vida está moldeada por los conceptos ya establecidos en nuestra mente. El contenido de nuestra conciencia, es esta conciencia. Este contenido es común a toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la forma y la cultura superficial que adquirimos de nuestro medio. La singularidad del individuo no radica en lo superficial sino en la total libertad con respecto al contenido de su conciencia.

La libertad no es una reacción; la libertad no es una opción. Es jactancia del hombre creer que porque puede optar por esto o aquello, es libre. La libertad es observación pura sin dirección, sin el miedo que se esconde tras del castigo y la recompensa. La libertad está exenta de motivo; la libertad no se halla al final de la evolución del hombre sino en el primer paso de su existencia. En la observación uno comienza a descubrir la falta de libertad. La libertad se encuentra en la percepción directa y sin opciones de nuestra existencia cotidiana.

El pensamiento es tiempo. El pensamiento nace de la experiencia, del conocimiento, que son inseparables del tiempo. El tiempo es el enemigo psicológico del hombre. Nuestra acción se basa en el conocimiento y, por tanto, en el tiempo; de modo que el hombre es siempre un esclavo del pasado.

Cuando el hombre perciba lúcidamente el movimiento de su propia conciencia, verá la división entre el pensador y el pensamiento, el observador y lo observado, el experimentador y la experiencia. y descubrirá que esta división es ilusoria. Sólo entonces hay observación pura que es percepción directa, discernimiento instantáneo sin sombra alguna del pasado. Este discernimiento intemporal genera una transformación radical en la mente.

La total negación es la esencia de lo positivo. Cuando negamos todas las cosas que no son el amor el deseo, el placer entonces surge el amor con su comprensión e inteligencia.
[octubre 21, 1980]

Yo había querido una declaración breve pero comprendí que, como K mismo había dicho, su enseñanza no podía exponerse en unas pocas palabras.

37 Golden Jubilee Souvenir Book (Krishnamurti Foundation India, 1979).


KRISHNAMURTI
Los años de plenitud
MARY LUTYENS
Impreso por Romanyà/Valls
Verdaguer, l. Capellades (Barcelona) 

domingo, 14 de enero de 2007

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

Año 1927.

El día 28 K mejoró lo suficiente para levantarse y sentarse con los demás en la sala, mientras Lady Emily leía algunos de sus poemas en voz alta; al otro día, él mismo leyó en voz alta tres de sus poemas para probar su voz. El día 30 ya podía empezar a hablar de nuevo. Su tema de este año fue la Liberación, en tanto que el año anterior había sido El Reino de la Felicidad. Lady Emily tomaba notas de todo lo que él decía diariamente:

"Deben ustedes liberarse no gracias a mí, sino a pesar de mí... Toda esta vida y especialmente durante los últimos meses, he luchado para ser libre, libre de mis amigos, de mis libros, de todos mis vínculos. Deben ustedes luchar por la misma libertad. Debe haber en lo interno un constante torbellino.

Sostengan constantemente un espejo delante de ustedes y si ven que hay alguna cosa indigna del ideal que han creado para sí mismos, cámbienla... No deben hacer de mí una autoridad. Si me convierto en una necesidad para ustedes, ¿qué harán cuando yo me vaya?... Algunos de ustedes creen que puedo darles un elixir que los hará libres, que puedo darles una fórmula que los liberará, pero no es así. Yo puedo ser la puerta, pero ustedes deben pasar por la puerta y encontrar la liberación que está más allá de ella... La verdad viene como un ladrón en la noche, cuando menos se le espera. Yo quisiera poder inventar un nuevo lenguaje, pero como no puedo, desearía destruir la vieja fraseología y los conceptos de ustedes. Nadie puede darles la liberación, tienen que encontrarla internamente, pero como yo la he encontrado quiero enseñarles el camino... El que ha alcanzado la liberación ha llegado a ser el Maestro, como yo mismo. Ella depende del poder de cada uno para penetrar dentro de la llama, para convertirse en la llama… Porque, estoy aquí, si me quieren llevar en el corazón, les daré la energía para alcanzarla... La liberación no es para los pocos, para los elegidos, para los selectos. Es para todos cuando hayan cesado de crear karma. Son ustedes mismos los que ponen en movimiento esta rueda de nacimientos y muertes cuyos rayos son las agonías y los dolores y sólo ustedes pueden detener esa rueda para que ya no gire más. Entonces son libres. La mayoría de la gente se aferra a esta individualidad, a este sentimiento del “yo”. Eso es lo que crea Karma. La liberación es vida y cesación de vida. Es como un gran fuego, y cuando ustedes entran en él se vuelven la llama, y entonces brotan como chispas, que son parte de esa llama."


KRISHNAMURTI
Los Años del Despertar
MARY LUTYENS
EDITORIAL ORIÓN
M É X I C 0
1 9 7 9


 

martes, 9 de enero de 2007

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

Al inaugurarse en 1927 el Campamento de la Estrella en Ommen, Krishnamurti habló un lenguaje diametralmente opuesto al de la enseñanza teosófica. El 30 de junio dijo: “Por muchas vidas y por toda esta vida, especialmente en los últimos meses, he luchado para liberarme liberarme de mis amigos, de mis libros, de todos mis vínculos­. Deben ustedes luchar por la misma libertad. En lo interno tiene que haber un constante torbellino”10. Krishnamurti se rebelaba. Ningún Maestro, ninguna autoridad le satisfacían. “¿Quién trae la verdad?”, preguntaba.

Se cuestionaba así mismo para descubrir la verdad tras la forma del Instructor del Mundo. Cuando era un niño les decía a sus oyentes­ había visto al Señor Krishna con una flauta; en la Sociedad Teosófica, con Leadbeater vio al Maestro K.H. y después al Señor Maitreya con la forma en que los concebía la creencia de sus compañeros. En los últimos años, durante la intensidad de sus sufrimientos, había visto a Buda, para su deleite y gloria.

El Bienamado de quien él hablaba, eran Sri Krishna, los Maestros, el Buda ­y mucho más que todos ellos­. “El Bienamado es el cielo abierto, la flor, cada ser humano. Krishnamurti no está fuera sino dentro de ellos. A causa de su dolor, él se ha vuelto uno con su Bienamado”11.

10 “¿Quién trae la Verdad?” Archivos de la S.T. Adyar, Madrás.
11 Nethercot, Las Cuatro Ultimas Vidas...”



Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.

 

lunes, 8 de enero de 2007

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

SEGUNDA PLÁTICA EN OMMEN


Pregunta: ¿Debe uno desembarazarse del anhelo, a fin de obtener la liberación? Si es así, ¿cómo puede la liberación ser alcanzada sin el ejercicio del autocontrol y la autodisciplina?

KRISHNAMURTI: El anhelo sin comprensión crea conflicto y, para escapar de este sufrimiento, hay una búsqueda de la verdad, de la felicidad, de la liberación. Así que, en vez de buscar la liberación, la verdad, ocupémonos de lo que es más familiar para nosotros, el conflicto y el sufrimiento, interesémonos en la realidad y no en las ilusiones que nos ofrecen escapes y refugios convenientes. Ocupémonos, pues, de la causa del sufrimiento. El deseo mismo, consciente o inconsciente, de evitar el sufrimiento, de encontrarle un sustituto y de cultivar su opuesto, genera falta de comprensión del presente. Los numerosos prejuicios, las múltiples limitaciones que la mente ha erigido en torno de sí misma en su búsqueda de autoprotección, originan dolor cuando entran en contacto con la siempre viviente cualidad de la experiencia. Este sufrimiento no es para ser superado mediante la autodisciplina y el autocontrol, pero cuando la mente se libera de las limitaciones e ilusiones autoprotectoras, existe el éxtasis de la vida. Esta liberación respecto de lo falso, de lo estúpido, no puede ser realizada por medio del autoanálisis, sino en la percepción plena de la acción misma. La autodisciplina no es sino ajuste a una forma establecida de escape, a un ideal, y en esto no hay inteligencia. La percepción alerta, ese discernimiento en el que no hay ajuste ni compulsión, revela las ilusiones y los obstáculos que se ocultan, impidiendo que la mente actúe con plenitud; sólo esa plenitud de acción hace de la vida un devenir eterno.

Pregunta: En la reunión dedicada a las discusiones, se afirmó que un hombre podía librarse de sus obstáculos, comprendiéndolos. En consecuencia, debemos presumir, que, si sentimos que nuestros obstáculos aún no han desaparecido, es porque todavía no los hemos comprendido totalmente, Muchos de nosotros sentimos que los obstáculos aumentan cuando nos esforzamos en comprenderlos.

KRISHNAMURTI: Es natural que aumenten, porque usted hace un esfuerzo para librarse de los numerosos obstáculos a fin de obtener la verdad, la felicidad o la liberación. Pone énfasis en la liberación, en la verdad, porque le ofrecen un escape, y así los obstáculos aumentan y florecen.

¿Por qué hace un esfuerzo para comprender sus obstáculos? Si uno está profundamente deseoso de descubrir sus obstáculos, no hace un esfuerzo, ¿verdad? Pero usted se esfuerza, ejerce coerción sobre sí mismo porque no existe este deseo devorador.

El anhelo mutila el discernimiento, causando desdicha y angustia. El esfuerzo se hace para superar esto, pero sin conocer la causa. El anhelo es el resultado de los valores falsos. Usted no puede comprender los valores genuinos, cuando la mente se halla obstruida por prejuicios y temores. Debe tomar conciencia de estos prejuicios y temores. Pero esta toma de conciencia, esta percepción inteligente, no nace del esfuerzo, sino del intenso, deliberado deseo de comprender la causa que obstruye la pureza del discernimiento.

El deseo de seguridad es un obstáculo para el discernimiento, pero si usted busca el discernimiento inteligentemente, descubrirá por sí mismo su verdadera significación. Es posible que su mente perciba la naturaleza ilusoria de la seguridad; no obstante, la desea intensamente. De esta contradicción surgen el conflicto y el sufrimiento, la insuficiencia en la acción. Para vencer esta insuficiencia, comienza usted a controlarse, a disciplinarse. Pero esto no elimina, en modo alguno, el conflicto. Esta contradicción existe porque usted no desea profundamente discernir el verdadero significado de la seguridad con sus consoladores ideales y sus ilusiones. Hasta que no exista este deseo ardiente de comprender, debe usted continuar sufriendo, soportando todas las innumerables estupideces y explotaciones.
28 de julio de 1933


J. KRISHNAMURTI
OBRAS COMPLETAS AÑOS 1933-1967
Tomo I (1933-1934)
EL ARTE DE ESCUCHAR
EDITORIAL KIER S.A.
Traducido del inglés por
Armando Clavier


 

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

CUARTA PLÁTICA EN OMMEN


Pregunta: Usted dijo: “El hombre, siendo libre, es limitado”. ¿Es limitado el hombre liberado? Si es así, esto significa que es limitado al igual que el hombre libre. Por favor, explíquelo.

KRISHNAMURTI: El hombre liberado está exento de opción; actúa desde esa madura soledad, no desde sí mismo, sino desde esa soledad eterna. Uso esa palabra no en el sentido de retirarse del mundo, sino en el de esa soledad de valores verdaderos que es eterna, ni suya ni mía. Para un hombre así no existe la opción, pero para el hombre no liberado hay opciones; por lo tanto, es limitado. Está libre para optar de acuerdo con sus agrados y desagrados; por consiguiente, elige y, debido a eso, es limitado. Su elección se basa en el agrado y el desagrado, y es libre en este agrado y desagrado; en consecuencia, hay limitación. Pero si uno está exento de opción, entonces está verdaderamente liberado, entonces su acción es divina; es acción pura, es belleza.

Por lo tanto, donde hay acción que nace de las opciones, ésta tiene que ser limitada, porque cualquier acto que nazca de un opuesto tiene que crear otra serie de opuestos y, en consecuencia, uno queda atrapado en esta continua dualidad de los opuestos; de aquí el esfuerzo incesante, la incesante limitación. Uno puede derribar una limitación, pero erige otra.

Si tengo miedo, busco valor. Entonces mi valor es lo opuesto del miedo, lo cual no me libra del miedo. Sólo escapó hacia lo que llamo valor. Pero si estoy libre del miedo, del miedo mismo, entonces estoy libre tanto del miedo como del valor. Por eso, donde hay opción, todo el tiempo hay conflicto como ayer, hoy y mañana; y donde la acción está exenta de opciones, el tiempo es una totalidad, no existen el ayer, el hoy y el mañana. Eso es eternidad, es inmortalidad.
30 de julio de 1933


J. KRISHNAMURTI
OBRAS COMPLETAS AÑOS 1933-1967
Tomo I (1933-1934)
EL ARTE DE ESCUCHAR
EDITORIAL KIER S.A.
Traducido del inglés por
Armando Clavier


 

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

QUINTA PLÁTICA EN OMMEN


Pregunta: A fin de alcanzar la “liberación de la vida”, ¿debemos reconocer una dualidad, una separación entre la “vida’ y nuestra inercia física, emocional y mental, para afrontar la última como algo que debe ser disuelto?

KRISHNAMURTI: ¿Por qué tiene que reconocer algo de lo cual está consciente? Si no está consciente de la separación, entonces no hay conflicto. Si no advierte la dualidad, entonces no hay lucha. Hay una reacción armoniosa. Pero como casi todos se dan cuenta de ese conflicto, ¿por qué es necesario un reconocimiento de la separación? Vea, usted no reconoce la separación que ocasiona conflicto porque está buscando una solución del conflicto. A causa de que tratamos de escapar del conflicto, no nos damos cuenta de que hay una dualidad en nuestras acciones. Debido a que buscamos seguridad, consuelo, que escapamos de este miedo a la soledad, tenemos que reconocer mentalmente la existencia de una dualidad. ¿Qué es lo que ocurre cuando hay un conflicto? Queremos escapar de él, buscamos una salida. Jamás averiguamos cuál es la causa de este conflicto. Usted descubrirá la verdadera causa del conflicto, cuando esté consciente o cuando esté plenamente alerta, no cuando indague mentalmente cuál es la causa del conflicto. Descubrirá la causa del conflicto, de la angustia, del sufrimiento, sólo cuando quiera descubrirla de verdad, tanto con la mente como con el corazón. Casi todos quieren averiguar la causa sólo mentalmente; por lo tanto, cualquier cosa que descubren será falsa, porque no abordan la causa plenamente. Ustedes la abordan plenamente sólo cuando hay una crisis, cuando ésta los devora, cuando están bloqueados todos los escapes. Por eso dije que se torne consciente, que esté alerta; entonces verá cómo su mente trata de evadir el enfrentamiento con la causa del conflicto o trata de avistar una solución, de escapar, de olvidar. Así, comienza usted a cerrar gradualmente todas esas vías de escape y seguridad; entonces afrontará con todo su ser la causa del conflicto. Ésa es la verdadera percepción alerta. En esa percepción alerta, descubrirá usted la verdadera causa.
3 de agosto de 1933


J. KRISHNAMURTI
OBRAS COMPLETAS AÑOS 1933-1967
Tomo I (1933-1934)
EL ARTE DE ESCUCHAR
EDITORIAL KIER S.A.
Traducido del inglés por
Armando Clavier



 

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

PRIMERA PLÁTICA EN FROGNERSETEREN

Pregunta: ¿Quiere usted decir que tarde o temprano e inevitablemente, todos los seres humanos obtendrán, en el curso de la existencia, la perfección, la liberación completa respecto de todo cuanto los ata? Si es así, ¿por qué hacer un esfuerzo ahora?

KRISHNAMURTI: Vea, yo no estoy hablando de la masa. Para mí no existe esta división del individuo y la masa. Les hablo a ustedes como individuos. Después de todo, la masa no es sino usted mismo multiplicado. Si usted comprende, transmitirá comprensión. La comprensión es como la luz que disipa la oscuridad. Pero si usted no comprende, si lo que digo lo aplica tan sólo al otro hombre, al hombre de allá afuera, entonces no hace sino aumentar la oscuridad.

Por lo tanto, quiere saber si usted -no este hombre imaginario de la masa- obtendrá inevitablemente la perfección. Si así fuera, piensa, ¿por qué hacer esfuerzo alguno en el presente? Estoy completamente de acuerdo. Si piensa que realizará inevitablemente el éxtasis del vivir, ¿por qué preocuparse? Sin embargo, por estar atrapado en el conflicto, hace usted un esfuerzo.

Lo expondré de un modo diferente: es como decir que un hombre hambriento encontrará inevitablemente un medio para satisfacer su hambre. ¿Cómo le ayudará hoy que usted le diga que él será alimentado de aquí a diez días? Durante ese tiempo puede estar muerto. Así que la pregunta no es: “¿Existirá finalmente la perfección para mí como individuo?” Es, más bien: “¿Por qué hago este esfuerzo incesante?”

En mi sentir, un hombre que está persiguiendo la virtud, ha dejado de ser virtuoso. No obstante, es lo que hacemos todo el tiempo. Tratamos de ser perfectos, nos comprometemos en este esfuerzo incesante por ser alguna cosa. Pero si hacemos un esfuerzo porque realmente estamos sufriendo y ansiamos librarnos de ese sufrimiento, entonces nuestro interés principal no es la perfección; no sabemos qué es la perfección, sólo podemos imaginarla o leer al respecto en los libros. Por consiguiente, tiene que ser ilusoria. Lo que nos interesa fundamentalmente no es la perfección, sino la pregunta: “¿Qué es lo que da origen a este conflicto que exige esfuerzo?”
6 de septiembre de 1933



J. KRISHNAMURTI
OBRAS COMPLETAS AÑOS 1933-1967
Tomo I (1933-1934)
EL ARTE DE ESCUCHAR
EDITORIAL KIER S.A.
Traducido del inglés por
Armando Clavier

 

viernes, 5 de enero de 2007

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

Krishnamurti, un genio espiritual sin par en el mundo ahora, ha estado “cantando su canción” por casi 50 años, enfatizando ahora una cierta nota, después otra y todavía otra. Miles y millones de gentes a través del mundo lo han escuchado, y si sus palabras les han traído nueva visión interna o ninguna, confusión, desengaños o claridad y propósitos, cualquiera haya sido la respuesta individual, no hay duda de que su principal tema ha sido constante y claro de principio a fin: liberar al individuo de la pesada carga de su ambiente, de su pensamiento condicionado, sus temores heredados, sus prejuicios paralizantes.

El ha dicho: “Están acostumbrados a escuchar la canción de otros y así sus corazones están vacíos y siempre lo estarán porque ustedes llenan sus corazones con la canción de otro; esa no es su canción; por lo tanto ustedes son meramente gramófonos cambiando los discos de acuerdo al humor, pero no son músicos. Y especialmente en tiempos de grandes trabajos y penalidades tenemos que ser músicos. Cada uno de nosotros; tenemos que recrearnos con nuestra canción, lo cual significa liberar, vaciar el corazón de aquellas cosas que han sido reunidas por la mente. Por lo tanto, tenemos que comprender las creaciones de la mente, y ver la falsedad de esas creaciones. Entonces, cuando el corazón esté vacío, no como en su caso, lleno con cenizas- porque cuando el corazón está vacío y la mente quieta, entonces hay una canción, la canción que no puede ser destruida o pervertida porque no ha sido compuesta por la mente”.


Muchos de nosotros lo hemos escuchado por toda una vida. Hemos discutido con él nuestros problemas, sobrecargándolo con nuestros íntimos “yoes”; hemos sido inspirados y renovados, hemos desechado muchos temores y prejuicios, hemos alcanzado alguna madurez. Algunos de nosotros probablemente hemos tenido atisbos de esa extradimensión que Krishnamurti ha llamado lo Desconocido. Pero estoy seguro de que, ninguno de nosotros ha tomado el fuego que quema en él. No estamos cantando nuestro propio canto. ¿Por qué es esto? ¿Es Krishnamurti único en su clase? Otros grandes maestros espirituales en el pasado parecen haber sido de esta clase: Buddha, Cristo, Lao-Tze. Krishnamurti probablemente rechazaría esta idea como una simple excusa una justificación para no abordarla nosotros mismos con completa atención. De todas maneras, yo una vez le pregunté por qué parecía no haber otro Krishnamurti en el mundo, aun cuando él había estado luchando por media canturria. Me contestó. “Un árbol necesita espacio a su alrededor para crecer hasta ser un gran árbol. No puede alcanzar su pleno crecimiento si está muy cerca de otro gran árbol”.

Quizá nosotros hemos estado abrumando al gran maestro, psicológicamente hablando, en nuestro muy urgente intento para cruzar al reino del no ego al cual él se refiere como el Ultimo Bien. Quizá, parafraseando sus propias palabras, porque nuestra mente-corazón no canta, en vez de eso perseguimos al cantor, perdiendo de esta manera el significado esencial del canto.

¿Acaso el legado espiritual de Krishnamurti al mundo sea otro Krishnamurti en el futuro para dar de nuevo voz al canto apasionado? Más realistamente, esto es como si hubiera una lenta y gradual transformación de la psiquis en algunas pocas gentes, aquí y allá, un pasivo y no enjuiciado estado consciente de sensitividad de la mente que percibe las cosas tal como son, una cualidad interna del espíritu que me aventuraría a llamar, “el ardiente escuchar”, término que el poeta John Keats usaba con gran visión interior en una estrofa de su largo poema Endymion:



And truly I Would rather be struck dumb
Than speak against this ardent listlessness:
For I have thought that it might bless
The world with benefits unknowingly;
As does the nightingale, up perched high.
And cloistered among con and bunched leaves.


Y en verdad preferiría de pronto enmudecer
Que pronunciarme en contra de este ardiente escuchar
Porque he pensado que podría bendecir
Al mundo con beneficios desconocidos;
Como lo hace el ruiseñor, parado en lo alto
Y enclaustrado entre hojas frescas y entrelazadas.


K R I S H N A M U R T I
El Cantor y la Canción
(Memorias de una amistad)
Sidney Field Povedano
EDITORIAL ORIÓN
MÉXICO
1988

 

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

Vi a Krishnaji esa primavera varias veces más, principalmente en la serie de pláticas que dio en Libby Park en Ojai. El se encontraba en perfectas condiciones de salud y parecía gozar mucho la vida.

Le pregunté cómo iba el asunto de Rajagopal y que me contara sobre la última dilación, y entonces apareció una sombra de tristeza en sus ojos.

Al final de una tarde de abril fuimos a dar una vuelta a lo largo de la playa de Malibú. Una fría brisa marina nos azotaba el rostro.

Krishnaji estaba más comunicativo esta vez que como lo había estado en el anterior paseo por la playa. La playa estaba inusitadamente desierta, aun las gaviotas marinas eran escasas. El gran espacio vacío y en calma. El mar azul era esplendoroso. - “Yo supongo que si uno pudiera ver clarividentemente, este lugar no aparecería tan vacío” dije. “Gentes, elementales del mar. . . !

El interrumpió: -“El lugar está lleno de ellos. Pero yo no les pongo atención”.

-“¿Acaso los ve usted cada vez que venimos aquí?”

“Solamente cuando yo quiero”.

Ya que este punto había sido traído a colación aproveché la oportunidad para preguntarle sobre los Protectores Invisibles. - “¿Tales gentes existen realmente?”

-“¿Por qué no? dijo él. Cualquier persona decente en este mundo ayudaría a otro cuando éste lo necesitara. ¿Por qué no del otro lado? ¿Qué hay tan especial en ello?”

Ya que él estaba de humor tan comunicativo pensé tomar ventaja de ello y preguntarle de plano qué pensaba él que hubiera sido de su vida si la Sra. Besant y C.W.L. no lo hubiera tomado a su cuidado en sus primeros años, y no lo hubieran patrocinado.

Él quedó pensativo y silencioso por un largo rato. Luego dijo: “Probablemente hubiera muerto por mala nutrición”.

-“¿Piensa usted que hubiera sido un hombre liberado sin el ambiente que ellos le proporcionaron?”

Una contestación mucho más rápida: “Si. Eso hubiera tomado más tiempo, pero el resultado final hubiera sido el mismo. Probablemente hubiera llegado a ser un sanyasi. La dirección era esa. Nada podría haberla torcido finalmente”.

Después dijo algo que me sorprendió porque sonaba distinto de su carácter. “Uno de los astrólogos mejor conocidos en la India dijo él- hizo mi horóscopo cuando yo era muy chico y dijo que yo sería un Jivanmukta (hombre liberado)”. Él rió alegremente como si quisiera restar importancia a tan grande predicción.


K R I S H N A M U R T I
El Cantor y la Canción
(Memorias de una amistad)
Sidney Field Povedano
EDITORIAL ORIÓN
MÉXICO
1988



 

Jiddu Krishnamurti y la Liberación.

Durante esta última reunión del Campamento yo me ofrecí; voluntariamente a llevar a Krishnaji su almuerzo a Arya Vihara, preparado en los terrenos del Campamento. Siempre era un problema preservar la sopa sin que se derramara durante las cinco millas de viaje en auto. Un día mientras le entregaba su bandeja le pregunté en broma “¿No sería mucho más fácil si usted pudiera levitarse desde el Campamento y descender en el comedor?” para mi sorpresa, él dijo muy seriamente: “Tengo la llave para hacer todo eso, pero no me interesa”. Yo dije que sería maravilloso y muy práctico tener algunos de esos poderes. Él respondió con su habitual afirmación de que lo único que valía la pena era la liberación. Y para reforzar este punto me contó una pequeña historia sobre un gran yogui que él había conocido en la India, quien había desarrollado toda clase de “siddhis” y podía ejecutar cosas sorprendentes, volverse invisible, hacer crecer las semillas de las plantas en unos pocos minutos y cosas por el estilo. Antes de dejar la casa del yogui, el gran mago le dijo a él, “Yo daría felizmente todos mis “siddhis” (poderes) por un destello del Nirvana”.


K R I S H N A M U R T I
El Cantor y la Canción
(Memorias de una amistad)
Sidney Field Povedano
EDITORIAL ORIÓN
MÉXICO
1988

 

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