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sábado, 3 de marzo de 2007

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

Regresé a Nueva Delhi y me encontraba en el aeropuerto para recibir a Krishnaji, cuando éste llegó con Achyut desde Varanasi; era el último día de diciembre de 1.981. Ambos se alojaron en mi casa, el 11 de Safdarjung Road. Era la primera vez que Krishnaji, Achyut y yo estábamos solos y juntos, parando en la misma casa, y Krishnaji hizo un comentario al respecto.

A la mañana siguiente, después del desayuno, fuimos al salón y comenzamos a hablar de Mrs. Besant y Leadbeater. Su gran amor por Mrs. Besant era evidente. Nos contó que, cuando niño, él tenía muchos poderes extrasensorios la capacidad de leer el pensamiento, o lo que estaba escrito en una carta sin abrir. También podía materializar objetos, tener visiones y predecir el futuro. Tenía el poder de curar. Pero había descartado naturalmente todos estos poderes. Nunca había sentido ningún interés en ellos. Tratamos de proseguir con el tema, cuando de repente nos preguntó: “¿Creen ustedes en el misterio?”

“Si”, dije. “Cuando le veo a usted y le hablo seriamente, surge una atmósfera misteriosa”.

Krishnaji dijo: “Si, así es”.

Yo dije: “Hay una sensación de contacto con algo, sin que nadie se encuentre ahí -una sensación de presencia”.

“Está en esta habitación”, dijo Krishnaji. “No sé si ustedes lo perciben -¿qué es eso?” Y entonces una mirada extraña apareció en sus ojos. “Tengo que ser terriblemente cuidadoso acerca de esto”. Súbitamente dejó de hablar, y después dijo: “Pregunten ustedes yo no preguntaré”.

Dije: “¿Qué es eso?”

“Tenga cuidado. Cuando hablamos de esto, o estamos imaginándolo o...”

“¿Qué ocurre se vincula eso con usted?”

“Si, obviamente”. La disposición de Krishnaji estaba cambiando, hablaba desde una gran profundidad, como si viajara velozmente por vastos espacios internos. “Pienso que hay una fuerza que los teósofos habían tocado, pero trataron de convertirla en algo concreto. No obstante, ‘algo’ había que ellos tocaron y después intentaron traducirlo en sus símbolos y su vocabulario, y así lo perdieron. Este sentimiento profundo ha proseguido durante toda mi vida no está...”

“... ¿vinculado con la conciencia?”, interrumpió Achyut.

“No, no. Cuando hablo de ello, ocurre algo tremendo. No puedo formularle ninguna pregunta”, dijo K.

El silencio se derramó a través de puertas y ventanas.

“Todas sus enfermedades han sido muy extrañas. Cada enfermedad seria fue seguida por una fuente de energía nueva”, dije. Hubo una larga pausa.

De pronto, Krishnaji preguntó: “¿De qué estamos hablando?”

“¿Es algo externo a usted? ¿Le protege?” Hablé con vacilación.

“Si, si de eso no hay duda absolutamente”.

“Cada vez que ocurre, ¿cambia la naturaleza de aquello?”

“No, no...”

“¿Se intensifica?”

“Si, se intensifica”. Otra vez hubo una larga pausa. Después, como si titubeara en el uso de las palabras, dijo: “¿Es algo externo que manifiesta su acción internamente? ¿Es el universo que se derrama dentro y el cuerpo no puede permanecer demasiado con ello? Mientras estoy hablando, eso es muy intenso. Hace cinco minutos no estaba ahí. Cuando era un muchacho ellos me dijeron: ‘Se completamente como un canal abierto no resistas’. Sólo más tarde me pregunté quiénes eran ‘ellos’”

“¿Tiene eso alguna relación con las palabras Bodhisattva Maitreya?”, preguntó Achyut.

“¿Es imaginario el Bodhisattva Maitreya? ¿Lo inventó C.W.L.? ¿Vivió el muchacho inconscientemente con ese nombre? ¿O es algo por completo diferente de su adoctrinamiento?” Krishnamurti parecía totalmente absorto en su indagación.

“¿Significa algo para usted la palabra Maitreya?”, pregunté.

“No”, contestó Krishnaji.

Persistí. “¿Por qué dice usted ‘No’? ¿Por qué, si sostiene que no hay memoria psicológica, las palabras ‘Buda Maitreya’ tienen efecto sobre usted?”

“¿Recuerda el ‘Buda’ de Abanendranath Tagore? ese cuadro tenía un efecto extraordinario sobre el muchacho. El no sabía qué era el Budismo”. Hizo una pausa. “No obstante, el sentimiento del Buda siempre ha estado ahí. Un sentimiento de inmensidad”.

“¿Un sentimiento de inmensidad? ¿Podemos proseguir con eso? ¿Está ese sentimiento fuera de usted? ¿O es algo interno? ¿Es el cuerpo incapaz de recibirlo?”

“No piense que estoy loco. Jamás he sentido como siento ahora. Que el universo está tan cercano como si mi cabeza estuviera incrustada en el universo. ¿Suena absurdo?” Krishnaji sonrió tímidamente.

“¿Dice usted que todas las barreras han cesado?”

“Vea, las palabras ‘Buda’, ‘Maitreya’ han perdido su significación. Percibo que ha cesado toda sensación verbal”.

“Usted dijo algo de estar muy próximo al universo...”

Krishnaji rió: “Si, mi cabeza está dentro de él”.

“Eso se manifiesta en las pláticas. El núcleo de su enseñanza se ha movido hacia una posición cósmica”, dije.

Después usó palabras extrañas: “O puede no ser nada en absoluto. Puede ser un tentáculo que tantea en torno. No alcanzo la plena claridad de ello. Ahora llena esta habitación. Sea lo que fuere, está vibrando con ello. Cuanto más observo, más está ahí la intensidad de ello. Puedo permanecer sentado aquí con ustedes dos y al mismo tiempo ‘irme’. Estar con esa cosa inmensa y dejarla operar. Es un misterio; en el momento que el misterio se comprende, deja de ser misterio. Uno no puede comprender lo misterioso es demasiado infinito.

“Tengo el curioso sentimiento de que deseo penetrar ese misterio. ¿Entienden? Y sin embargo, hay cierta vacilación en acercarme a él. Uno no puede tocarlo. Está ahí. Es misterioso. En el estrado es algo diferente... O probablemente sea la misma cosa”.



Biografía de J. Krishnamurti.
Pupul Jayakar. Editorial Kier.

domingo, 11 de febrero de 2007

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

 Año 1924.

Se dieron instrucciones a través de K el 4 de septiembre, en el sentido de que su habitación, debía ser cerrada a las 3 p.m., de que nadie debía tocarla después de esa hora, y que todas las cosas y las personas deberían estar excepcionalmente limpias, tampoco debería él comer antes de la prueba. A las 6 p.m. tomaría su baño, se vestiría con su traje hindú y entraría a la “cámara de las torturas” como la llamaba Lady Emily. Sólo a Nitya le era permitido entrar con él. Lady Emily, Helen y Rajagopal, habiendo cenado temprano, acostumbraban pasar la hora durante la cual el proceso se desarrollaba, sentados afuera en la escalera junto a la puerta. Después de la prueba todos se sentaban con él en su habitación mientras tomaba la cena.

En la tarde del 24, Lady Emily anotó que K tuvo el presentimiento de que esa sería “una noche excitante”, y, efectivamente, vino el Señor Maitreya, permaneció con K por un largo tiempo y dejó un mensaje para todo el grupo. Este mensaje les fue leído en voz alta; por Nitya, a la mañana siguiente:

Aprendan a servirme, pues sólo a lo largo de es sendero Me encontrarán.
Olvídense de sí mismos, porque sólo entonces se me ha de encontrar.
No busquen a los Grandes Seres cuando ellos pueden estar muy cerca de ustedes.
Son como el ciego que busca la luz del sol.
Son como el hambriento a quien se ofrece comida y no quiere comer.
La felicidad que buscan no está lejos; está en cada piedra común.
Yo estoy allí si sólo quieren verme.
Yo soy El que ayuda si quieren permitirme que les ayude.

Estas podrían haber sido las propias palabras de K; estaban mucho más en la vena de los poemas que pronto escribiría. O, desde luego, podría argüirse que era el Señor Maitreya quien iba a inspirar los poemas de K. De cualquier manera, este mensaje era de un estilo muy diferente al de otros que se habían recibido.

El proceso terminó después del 24 de septiembre, y durante las tres últimas tardes de su estancia en Pergine, K comió con el resto del grupo en el hotel. Se relajaba por completo, cantaba canciones cómicas, decía chistes más bien vulgares, de los que se reía explosivamente. Lady Emily estaba profundamente sacudida ante semejante sacrilegio después de las tardes maravillosas en la torre; los súbitos cambios de K, de lo sublime a lo ridículo, siempre la desconcertaban. Sin embargo, para los más humildes miembros del grupo, que no habían tenido el privilegio de estar en la torre cuadrada, fue un regocijo tener a K y a Nitya con ellos durante esas tardes, jugando al bufón y divirtiéndose en grande.


KRISHNAMURTI
Los Años del Despertar
MARY LUTYENS
EDITORIAL ORIÓN
M É X I C 0
1 9 7 9

martes, 9 de enero de 2007

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

Krishnaji nos había pedido que mantuviéramos en secreto lo que habíamos presenciado en Ooty. Nosotras sentíamos que él no deseaba confundir la precisión, la claridad y el sentido directo de la enseñanza. Pero alrededor de los años 70 Krishnaji mismo empezó a hablar de ello con muchas personas estrechamente relacionadas con él. Le pregunté: “¿Cree usted que las células físicas del cerebro, incapaces de contener o de retener la inmensidad de la energía que fluye dentro del cerebro, tuvieron que crear en éste los espacios que pudieran sostenerla? ¿Hubo de producirse una mutación física en las células cerebrales mismas? ¿O fue como un rayo láser operando sobre las células del cerebro a fin de capacitarlas para funcionar plenamente y así contener lo ilimitado?”

Krishnaji respondió: “Posiblemente fue así”. Hizo una pausa y prosiguió: “Después de lo de Ojai, Leadbeater no podía explicar el dolor, y tampoco podía hacerlo Mrs. Besant. La explicación que daban ellos era que la conciencia de K tenía que vaciarse para que un fragmento del Bodhisattva Maitreya pudiera utilizar el cuerpo”.

Cuando le preguntábamos si era ‘Maitreya’, nunca decía que sí ni que no. Le pregunté: “¿Es que estamos en presencia de la primera mente que opera de modo pleno, total?”

“Es posible”, dijo K. “Y eso es lo que debe hacerse con los niños de aquí [en la escuela del Valle de Rishi]”.

Krishnamurti, al hablar en 1979 acerca de los acontecimientos de Ooty, dijo que para él la línea divisoria entre la vida y la muerte era frágil y tenue. Durante el estado en que el cuerpo era una cáscara, existía la posibilidad de que K “se fuera lejos” y no regresara jamás, o que algunos otros elementos que querían destruir la manifestación pudieran dañar el cuerpo. Por eso no podía haber miedo entre las personas que estaban cerca de él en esos momentos. El miedo atraía el mal.

Le dije que mientras él se hallaba en esos estados, sólo el cuerpo estaba operando; había un vacío en el cuerpo. La voz era como la de un niño. K dijo: “¿No podría uno explicar las dos voces diciendo que una de ellas era la del cuerpo solo?”

Pregunté: “¿Sólo el cuerpo hablaba?”

Dijo: “¿Por qué no?”

“¿Solamente una cáscara?”, insistí.

“Si, ¿por qué no?” Entonces me preguntó: “¿Era histérica la voz?”

Contesté: “No había histeria”.

“¿Era un estado imaginario?”

“¿Cómo podría yo saberlo?”, repliqué.

K preguntó qué solía ocurrir en la mañana siguiente. Dije que a veces salíamos a pasear con él, y que Krishnaji estaba animado, fresco. El dolor no había dejado huella alguna, y él parecía haber olvidado lo sucedido. Se reía muchísimo, nos miraba burlonamente, era afectuoso, considerado, nos arrollaba con su presencia y no tenía ninguna respuesta para nuestros interrogantes. Decía que no lo sabía.

Ese mismo año, 1979, cuando K estaba en Bombay, algunos de nosotros le pedimos que nos explicara el fenómeno del cambio que se producía en su rostro. Dijo: “Hace muchos años desperté y el rostro se hallaba junto a mí. Era el rostro en que se estaban convirtiendo las facciones de K. Ese rostro me acompañaba todo el tiempo, dichosamente. Era extraordinario, sumamente refinado, cultivado”. Él hablaba y sus palabras se referían a otro ser. “Y un día el rostro ya no estuvo más ahí”.

“¿Se había vuelto uno con K?” pregunté.

K dijo que no lo sabía. También habló de la necesidad que el cuerpo tenía de que se le protegiera. Nada desagradable debía ocurrir en torno al cuerpo mientras K estaba fuera, nada malo. En ese estado el cuerpo se hallaba indefenso y toda clase de elementos deseaban destruirlo. “Cuando el bien está presente, también está lo otro”.

Se le preguntó si el mal podía apoderarse de su cuerpo cuando éste se encontraba vacío. Su “no” fue absoluto.

“¿Qué es, entonces, lo que el mal puede hacer?” “¿Destruir la manifestación?”

“Sí”, dijo K, “por eso es que tiene que haber amor. Cuando hay amor, hay protección”.

K también dijo que era posible que el dolor y lo que ocurría era algo necesario, porque el cerebro aún no estaba preparado. Subsistían rastros de inmadurez, y las células cerebrales no eran lo suficientemente amplias como para recibir la energía. “Cuando la energía se derrama a raudales dentro del cerebro y éste no es capaz de contenerla, entonces esa energía siente que tiene que perfeccionarlo. Puede que sea la actividad propia de esa energía”.

Al hablar después sobre la necesidad de que dos personas estuvieran con el cuerpo, K dijo: “Donde hay amor, hay protección. El odio permite que el mal penetre”.

Cuando se le preguntó adonde iba la conciencia de K, contestó: “Me he preguntado a mí mismo qué ocurre cuando no hay movimiento alguno del cerebro”. Al cabo de un rato continuó: “Cesa completamente. Viene solamente cuando tiene que manifestarse. Deja de existir cuando no está ahí. ¿Acaso el aire tiene algún lugar especial, lo tiene la luz? Encierran al aire, y entonces está ahí. Se rompe el encierro, y está en todas partes”.

Parecía vacilar en inquirir más. Dijo que él no debía indagar más allá. “Ustedes pueden preguntar”, dijo, “y yo contestaré. Pero yo no puedo preguntar”.



 Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

Un grupo de sus amigos más íntimos acompañó a Krishna a Pergine en Italia. Estaba ahí Lady Emily con sus hijas Betty y Mary; también estaba Helen Knothe, una joven norteamericana; una íntima amiga de Krishnaji, la Dra. Shivakamu, hermana de Rukmini Arundale; Malati, la esposa de Patwardhan; otra estrecha amiga de K, Ruth Roberts; John Cordes, el representante australiano de la Estrella, quien había estado en Adyar en 1910 y 1911 y durante la época en que fue el responsable de los ejercicios físicos de Krishna, de su adiestramiento y bienestar. También se encontraban en el grupo, Rama Rao y Jadunandan Prasad, estrechos asociados de K en la India, y D. Rajagopal. Este anónimo relato acerca de K en Pergine, se encontró entre los papeles de Shiva Rao después de su muerte. Es posiblemente un diario llevado por Nitya o Cordes. Aunque la identidad del autor es desconocida, el documento parece auténtico. 

Septiembre 14, 1924: Esta tarde, en vez de jugar el habitual voleibol, nos tendimos sobre las rocas que rodean la Torre Cuadrada. Krishnaji se acuclilló sobre las rocas con Rama Rao, examinando con gran interés un pequeño caracol amarillo. Una vez, hace algunos años, recuerdo haber estado con Krishnaji cuando él descubrió una colonia de hormigas y se pasó toda la mañana alimentándolas con azúcar, revolviéndolas, y observando después cómo transportaban los huevitos y reconstruían su hormiguero. Al cabo de un rato, Krishnaji y Rama Rao encontraron otro caracol, e hicieron que treparan el uno sobre el otro arriba y abajo una y otra vez por los escarpados peñascos. El último año, en Ehrwald, él estaba acostado entre altos pastos y flores, cuando una mariposa se posó sobre su mano, y pronto tuyo una o dos suspendidas de un dedo. Su deleite era ilimitado. Él siente amor por todas las criaturas grandes y pequeñas; en realidad, todo lo que es bello y natural le interesa; perseguirá a un saltamontes siguiendo sus movimientos y reparando en el color de sus alas; o con su acostumbrado “¡Caramba!” se detendrá casi arrobado ante una escena hermosa. “Sólo miren ese lago, es tan sereno, como de hielo ­y verde oscuro­. ¿Ven los reflejos en él? ‘Oh-ee’ ustedes deben ver el lago de Ginebra tan azul­”.

Krishnaji lee en meditación todas las mañanas un breve pasaje de “El Evangelio de Buda”. Es verdaderamente un devoto, y el sonido mismo del nombre de Buda casi parece hacerlo temblar con un sentimiento de suma admiración. Hoy hubo una frase en que el Señor Buda decía que el discípulo que vive en el mundo debe ser como el loto. En la India, el loto simboliza la pureza suprema. Su capacidad de florecer plenamente mientras sus raíces se hallan en un estanque turbio y fangoso, significa la capacidad humana de florecer en pureza y elevarse desde cualquier condición, por oscura y sucia que sea.

Krishnaji estaba hablándome esta tarde. Hablaba del Señor Buda y de ese estado de existencia en que el yo está por completo ausente. Él piensa mucho en estos días acerca de ser absolutamente impersonal, y ya parece haberse sumergido profundamente en ese claro manantial inmaculado libre del fango del yo. Cuando habla del Señor Buda, un nuevo mundo se extiende delante de uno, un mundo en el que se extinguen todo amor personal y toda ambición, y uno se vuelve como la nada; sólo llegó a Krishnaji mientras él estuvo en Ojai, y aún encuentra casi imposible describir aquello. Cuenta cómo, cuando todos los Maestros estuvieron reunidos, la venida del Señor Buda fue como el viento del norte, libre de cosa alguna que siquiera se pareciera al yo. Dijo: “Toda vez que veo la pintura del Señor Buda, me digo a mí mismo: ‘Yo seré así’”.

La imagen del Señor Maitreya se le ha estado apareciendo en diversas ocasiones. En Pergine, durante la última aparición, Él le transmitió a Krishnamurti un mensaje “La felicidad que buscas no está lejos; se encuentra en cada piedra común”. En otro mensaje, Él comunicó: “No busques a los Grandes Seres cuando ellos pueden estar muy cerca de ti”. Por las tardes siguientes, Krishna habría de reír a menudo y contar cuentos cómicos muchos miembros del grupo se sintieron escandalizados por su conducta­.


Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

A principios de 1922, Krishnaji y Nitya viajaron por barco de Colombo a Sydney, Australia, para asistir a la Convención Teosófica que iba a realizarse allí. Krishna y C.W.L. iban a encontrarse después de diez años, y él parecía feliz de reunirse con su viejo tutor. En Sydney surgieron otra vez cargos de homosexualidad contra Leadbeater, y entre los teósofos serios estalló una preocupación que Krishna hizo todo lo posible por aliviar.

Fue en Sydney que Krishna habría de conocer también a James Wedgwood. Para entonces, Wedgwood había sido ordenado obispo de la Iglesia Liberal Católica. (La Iglesia Liberal Católica emergió de un grupo de católicos germanos que en 1870 se rebelaron contra la Iglesia de Roma y la doctrina de la infalibilidad papal. Se asoció con la antigua Iglesia Católica de Holanda que, aunque muy extendida entre sacerdotes católicos y anglicanos, tenia pocos seguidores). En 1916, él a su vez había consagrado a C.W.L. como Obispo Regional de la Iglesia Liberal Católica para Australia C.W.L. estaba encantado, porque esto implicaba no sólo los rituales y las espléndidas vestiduras ligadas a la Iglesia, sino también una nueva liturgia en idioma inglés.

Como Nitya seguía mal de salud, después de la Convención se decidió que los hermanos viajaran de nuevo a Europa vía San Francisco y los Estados Unidos. A.P. Warrington, Secretario General de la Sociedad Teosófica en los EE.UU. se encontraba en Sydney para la Convención. Invitó a Krishna y a Nitya a pasar un tiempo en Ojai, California, una antigua área nativa norteamericana próxima a Santa Bárbara, que tenía un clima seco excelente para la tuberculosis. Cuando el momento de abandonar Sydney se acercaba, C.W.L. recibió un mensaje del Maestro K.H. para Krishna, quien se sintió profundamente conmovido por el realismo.

Fue un largo viaje, durante el cual la enfermedad de Nitya progresó desesperadamente. Pero al finalizar el viaje, recobró las fuerzas y arribaron a California. Era su primera visita, y Krishna estaba encantado con la belleza del campo. Después de una excursión a un bosque de secoyas, aludió él a la majestad de los árboles y a la semejanza que tenían con inmensas catedrales.

Krishna y Nitya llegaron finalmente a Ojai, donde se alojaron en una cabaña rodeada por seis acres de terreno. Más tarde la propiedad sería comprada por Annie Besant para los hermanos, y se le pondría el nuevo nombre de Arya Vihara, el monasterio de los nobles.

Krishnamurti había empezado a meditar con regularidad todas las mañanas, y se sorprendió de la facilidad con que le respondía la mente. Encontró que podía sostener la imagen del Señor Maitreya en la conciencia durante todo el día. Como él decía, estaba “cada vez más calmado y más sereno”. Toda su perspectiva de la vida estaba cambiando. Las puertas internas se abrían. Desde Ojai, Krishnamurti le escribió a Leadbeater:

Como usted bien sabe, en muchos años no he sido lo que se dice “feliz”; todo cuanto tocaba me producía descontento; mi condición mental, como usted sabe, querido hermano mío, ha sido deplorable. He cambiado considerablemente en relación con lo que era en Australia. Naturalmente, he estado pensando y meditando acerca del mensaje que el Maestro K.H. me comunicó mientras estuve en Australia(1).

(1)Informe del Congreso de la Estrella, Ommen, Archivos S.T. Adyar, Madrás.


Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.
 

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

EL SUEÑO: “¿ERES TU, MI SEÑOR?”

¿Cuál era la tarea que en Varanasi emprendió Mrs. Besant para esa época, el momento más crucial de su vida? ¿Por qué no estuvo en Adyar durante la primera iniciación? ¿Se encontraba ella misma bajo la guía de místicos y sabios, buscando una garantía acerca de Krishnamurti por parte de la jerarquía oculta? ¿Tenía que pasar por iniciaciones yogas a fin de proteger al niño que habría de llegar a ser el Instructor del Mundo?

Más de setenta años después, hablando con doctos eruditos y con los pandits brahmines de Varanasi, recogí datos de que en esos primeros años Mrs. Besant, estando en Varanasi, se había puesto en contacto con el Swami Vishudhanand y con el discípulo de éste, Gopinath Kaviraj. El Swami Vishudhanand era un renombrado maestro tántrico que poseía muchos siddhis o poderes místicos. También afirmaba tener vínculos directos con un culto y una doctrina secreta del Tíbet; originaria de la India, esta doctrina había sobrevivido en su forma primitiva, en un centro con fuerte carga psíquica que se encontraba más allá del Lago Mansarovar en el Tíbet. Se decía que en este centro se reunían muchos grandes sabios y bodhisattvas, no en su forma física, sino tal vez como núcleos de energía. Una de sus doctrinas más protegidas que sólo se murmuraba secretamente al oído, se relacionaba con el eterno ciclo del tiempo con prácticas de yoga o kundalini y con la transmigración de la conciencia­. Este yoga, cargado de inmensos peligros, se había originado en la India mucho antes del Buda y su enseñanza. Más tarde desapareció de la India, pero sobrevivió entre los adeptos en ese centro secreto del Tíbet.

Es posible que por intermedio del Swami Vishudhanand, Mrs. Besant tomara conocimiento de la doctrina del “ciclo completo” o transmigración de la conciencia, y sus estrechos vínculos con el kundalini yoga. El Pandit Jagannath Upadhyaya de Varanasi, que había encontrado una copia del texto original del Kala Chakra Tantra, y que estaba emprendiendo investigaciones en el mismo, le dijo a Krishnaji que el Pandit Gopinath Kaviraj sostenía que era de esta doctrina secreta que la Sociedad Teosófica había sacado mucho de su enseñanza oculta. Siguió diciendo que el Swami Vishudhanand y Gopinath Kaviraj, en los primeros años del siglo XX, le habían hablado a Mrs. Besant de la inminente venida del Bodhisattva Maitreya y de su manifestación en un cuerpo humano; de acuerdo con el swami, el cuerpo elegido era el de Krishnamurti. La respuesta de Krishnaji había sido rápida: “El Maitreya no puede manifestarse, sería como el cielo manifestándose. Es la enseñanza la que se manifiesta”. Otro día, hablando del mismo tema, como a través de una grieta en el tiempo Krishnaji vio de pronto una imagen. Dijo: “Amma [A.B.] visitó a Kaviraj montada en un caballo”1.

Cuando escuché esto me quedé intrigada. La imagen de Mrs. Besant cabalgando, a principios del siglo XX, en un blanco corcel a través de las diminutas callejuelas de Varanasi para visitar sadhus, ascetas mendicantes, era pura magia; averigüé más y descubrí que Mrs. Besant era muy aficionada a cabalgar, y es probable que hubiera ido cabalgando a sus encuentros con los gurús de Varanasi. Toda esta área de investigación arrojó una nueva luz sobre la manera en que muchas percepciones y doctrinas secretas se introdujeron en la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica. Es posible que la fe total que Mrs. Besant tenía en que el Bodhisattva Maitreya se manifestaría a través del cuerpo de Krishnamurti, se debiera a estos primeros contactos con los gurús de Varanasi y a los vínculos que ellos tenían con la jerarquía oculta. Leadbeater, con sus evidentes dones psíquicos, estaba frecuentemente cargado con la simbología oculta occidental; los elementos originales que suministró la corriente india al mundo oculto de la teosofía, sólo podían provenir de fuentes empapadas en las tradiciones de la India y del Tíbet.

Cerca de tres semanas después de que Krishna ingresara en la Sección Esotérica, Leadbeater había telegrafiado a Mrs. Besant diciéndole que el muchacho había sido aceptado por el Maestro Kut Humi como su discípulo. Habían transcurrido solamente cinco meses desde que Leadbeater descubriera a Krishna.

Al escribir a Mrs. Besant con una hermosa letra, posiblemente el resultado de una intensa práctica de caligrafía, Krishna describió la ceremonia de aceptación el 3 de enero de 1910:

Mí querida madre:

Fue muy hermoso Cuando llegamos a la casa de nuestro Maestro, lo encontramos a Él, al Maestro Morya y al Maestro Djwal Kul, todos de pie con versando, y lo hacían muy bondadosamente. Todos nos postramos a sus pies, y el Maestro me acercó a sus rodillas y me preguntó si me olvidaría por completo de mi mismo sin tener jamás un pensamiento egoísta y si sólo pensaría en cómo ayudar al mundo, y yo le dije que verdaderamente lo haría y que sólo deseaba ser como Él algún día. Entonces me besó y pasó su mano sobre mi y de alguna manera yo parecía ser parte de Él, y me sentí completamente distinto y muy, muy dichoso, y desde entonces siempre he tenido ese sentimiento. Pero a la mañana siguiente, cuando en la capilla volvía a darle las gracias, sentí otra vez su mano apoyarse fuertemente sobre mi cabeza, igual que a la noche.

Hoy he cabalgado 254 millas, y disfruto muchísimo los paseos a caballo. ¿Cuándo volverá usted con nosotros? Le envío mucho amor numerosas veces al día.

Su amante hijo
Krishna2


El período de prueba fue corto, y pronto le siguieron acontecimientos extraordinarios. Un astrólogo eminente, G.E. Sutcliff, había predicho posiciones muy inusuales de los planetas para el día 11 de enero Leadbeater y Mrs. Besant intercambiaron telegramas, y finalmente ella fue informada de que la primera iniciación de Krishna tendría lugar durante la noche del 11 al 12 de enero Mrs. Besant no podía estar presente, pero envió instrucciones de que se cerraran las puertas de la capilla en la Sección Esotérica y también el balcón que se abría a su habitación, y que Krishna y Leadbeater ocuparan la habitación de ella durante esta ocasión trascendental.

Más tarde se dijo que Krishna y Leadbeater se salieron de sus cuerpos durante dos noches y un día, regresando ocasionalmente a ellos para ingerir algún alimento. Krishna estaba acostado en la cama de Mrs. Besant, Leadbeater sobre el piso. El 12 de enero salieron de la habitación para encontrarse con algunos de los miembros más antiguos de la Sociedad que los aguardaban. Entre ellos estaban el padre de Krishna, Naraniah, y su hermano Nitya. Krishna escribió inmediatamente a Mrs. Besant, relatándole los misteriosos acontecimientos:

Cuando dejé mi cuerpo la primera noche, fui inmediatamente a la casa del Maestro, y lo encontré ahí con el Maestro Morya y el Maestro Djwal Kul. El Maestro me habló muy bondadosamente por largo tiempo, y me dijo todo acerca de la Iniciación y de lo que yo debía hacer. Luego fuimos todos juntos a la casa del Señor Maitreya, donde yo ya había estado antes una vez, y allí encontramos a muchos de los Maestros el Maestro Veneciano, el Maestro Jesús, el Maestro El Conde, el Maestro Serapis, el Maestro Hilarión y los dos Maestros Morya y K.H. El Señor Maitreya se sentó en el centro y los otros permanecían de pie alrededor de Él en un semicírculo [Aquí Krishnamurti dibujó un diagrama para aclarar las posiciones que ocupaban los miembros de la Hermandad en la reunión]. Entonces el Maestro tomó mi mano derecha y el Maestro Djwal Kul mi mano izquierda, y me condujeron ante el Señor Maitreya; tú [Mrs. Besant] y tío [Leadbeater] estaban de pie cerca y detrás de mí. El Señor me sonrió, pero dijo al Maestro: “¿Quién es éste que traes ante mí?” Y el Maestro contestó: “Este es un candidato que solicita su admisión en la Gran Hermandad”.

[Los Maestros que se habían reunido accedieron a su admisión en la Gran Hermandad].

Luego el Señor se apartó de mí y volviéndose hacia Shamballa exclamó: “¿Hago esto, Oh Señor de la Vida y de la Luz, en Tu Nombre y por Ti?” En el acto la gran Estrella de Plata brilló sobre Su cabeza, y a cada lado de ella había en el aire una figura una era la del Señor Buda Gautama y la otra el Mahachohan. Y el Señor Maitreya se volvió y me llamó por el verdadero nombre de mi Ego; puso Su mano sobre mi cabeza y dijo: “En nombre del Iniciador Unico, cuya Estrella brilla sobre nosotros, te recibo en la Hermandad de la Vida Eterna”. [A la noche siguiente fueron llevados a visitar a Sanat Kumar].

...porque Él es un niño no mucho mayor que yo, pero es el más hermoso que haya visto jamás, todo resplandeciente y glorioso, y cuando Él sonríe es como la luz del sol. Es fuerte como el mar, de modo que nada puede oponérsele ni por un instante; y, sin embargo, Él es todo amor, así que yo no podía de ninguna manera sentirme atemorizado ante Él3.

No ha podido obtenerse la respuesta de Mrs. Besant a Krishna, pero ella le escribió a Leadbeater confirmando, con palabras entusiastas, el acontecimiento. La correspondencia entre Mrs. Besant y Krishna revela la intensidad del amor y del interés que ella sentía por el niño. He aquí las palabras que Mrs. Besant le dirige:

31 de marzo de 1910

Mi amado Krishna, bendito pequeño hijo, no sé si tú me ves o me sientes en la meditación matutina cuando vengo a ti; tú lo haces en tu astral, ¿pero lo sientes en tu cerebro aquí abajo? Y muy a menudo, durante el día te envío una forma de pensamiento para que te envuelva con sus alas.
Hubo una reunión muy grande en Calcuta destinada a los animales, y yo le hablé a la gente acerca del Petirrojo que intentó arrancar el clavo de la mano de Cristo en la Cruz. No se trata de una fábula, sino de una verdad real, como el relato de Shri Rama acariciando a las ardillas... Una vez, estando en Sarnath donde el Buda predicó su primer sermón, yo miré hacia atrás y lo vi; se presentó un pequeño gamo y puso el hocico en su mano. El Señor era todo amor, de modo que los animales no le temían. Dile a Nitya que beso su cabeza todas las mañanas, y que también le envío una forma de pensamiento. Tú sabes lo mucho que te amo, mi Krishna, y que siempre soy

Tu amante madre4.

Krishna contestó el 5 de abril de 1910.

Por supuesto mi cerebro físico recuerda cuando usted me rodea con sus brazos, porque yo estoy tratando de hacer que mi conciencia sea la misma todo el tiempo, pero todavía no estoy completamente seguro de que sea siempre así. Trabajo permanentemente en lo que se necesita para el segundo paso, pero ello tomará algún tiempo. Creo que no tengo muchas dudas ni supersticiones, pero es muy difícil librarse de la ilusión del yo; no obstante, lo haré. Todavía no sé muy bien cuándo, pero de algún modo se hará.

He leído “Nidos de nuestro país”, y en unos tres días más habremos terminado “La Historia de la Gran Guerra”. He escuchado los relatos acerca del “Petirrojo y la Ardilla”, pero todavía no he visto un Petirrojo. Han pasado 1250 años desde que estuve por última vez en Sarnath, pero espero ir allá también en esta vida. Hay allá un gran pedestal gris sobre el que se encuentra un león, y otros pedestales más pequeños forman un semicírculo alrededor. ¿Cuándo regresará usted con nosotros? Le envío muchísimo amor todos los días.

Su afectuoso hijo, Krishna5.

Una fotografía que se le tomó a Krishna inmediatamente después de su primera iniciación, a los tres meses de haber sido “descubierto” por Leadbeater, muestra al joven brahmacharín envuelto en un angavastram. Es un rostro frágil con sugerencias de una fuerza ilimitada. De perfil, el cabello le cuelga justo hasta debajo de los hombros; sus ojos reflejan la infinitud del akasha. La boca está ligeramente entreabierta, ni sonriente ni severa; un tierno retoño de mango sin deseos propios, con sólo la energía de la vida; un rostro sin defensas, completamente desprovisto de astucia: “De las aguas la savia recién nacida, del mismo modo que la savia de los árboles del bosque”6.

Muchos de los biógrafos de Krishna, al describirlo en la época en que fue descubierto por Leadbeater, hablan de él como de un retardado, hasta de un imbécil, sucio, desgreñado, con sólo sus grandes ojos destacándose en el rostro. Asombrosamente, no hay comentarios sobre su pasmosa belleza.

En septiembre de 1910, Mrs. Besant, que se encontraba en Adyar, llevó a los hermanos consigo a Varanasi Fue aquí que Krishna envió a buscar las notas que se dice había escrito en Adyar, las cuales habrían de formar el material para su primer libro, A los Pies del Maestro.

La aparición del libro suscitó una gran controversia. Especialmente encuadernado en cuero azul y autografiado por Krishna, un ejemplar destinado al Maestro Kut Humi y puesto bajo la almohada de Krishna, habría de desaparecer en la mañana. Se vendieron un gran número de ejemplares. En esa época el inglés de Krishna era flojo, y muchos críticos sostuvieron que el libro había sido escrito por Leadbeater. El libro era lúcido, combinaba la enseñanza teosófica con ciertos principios básicos del hinduismo.

Existen pocas dudas de que, aun si las notas hubieran sido escritas originalmente por Krishna bajo la guía del Maestro K.H., la versión final lleva un definido sello de Leadbeater. Se cuenta que, cuestionado por su padre, Krishna negó haber escrito el libro.

Unos cincuenta años más tarde, el físico George Sudarshan interrogó a Krishnaji sobre la autoría de A los Pies del Maestro. Krishnaji contestó. “El hombre que escribió el libro ha desaparecido”7. Se negó a decir nada más al respecto.

En 1911 Mrs. Besant viajó a Inglaterra con sus dos pupilos. Sus antiguos amigos y admiradores en la India, se habían mostrado muy críticos acerca de todo eso que ellos llamaban “El negocio del Mesías”, y ella había sido implacablemente atacada por The Hindu, un influyente diario inglés que se publicaba en Madrás. Pronto muchos miembros de la Sociedad Teosófica en toda la India, algunos de los cuales eran íntimos amigos suyos, se rebelaron abiertamente contra su adoración por el pequeño muchacho hindú que ella llamaba Alcyone”8. A pesar de la ridícula y abierta oposición, y de la deserción de muchos miembros eminentes de la Sociedad Teosófica, Mrs. Besant se erguía como una roca, inconmovible en su fe, ateniéndose firmemente a las instrucciones de los Maestros en la certidumbre de que Krishna habría de ser el vehículo para el Buda Maitreya.

Antes de partir hacia Inglaterra, Mrs. Besant encargó a los mejores sastres de Bombay un vestuario occidental completo para los muchachos. Cuando llegaron a la estación de Charing Cross donde fueron recibidos por un grupo de teósofos, Krishna vestía un conjunto de saco y pantalón de Norfolk.

Mrs. Besant se alojó con los muchachos en la casa de su amiga Miss Bright. En su libro, Viejos recuerdos y cartas de Annie Besant, Esther Bright describió a los dos pupilos hindúes de Mrs. Besant:

Fue a esta casa que A.B. trajo a sus dos jóvenes pupilos hindúes, los hermanos Krishnamurti y Nityananda. Ellos se sentían con nosotros como en su propia casa. Era interesante observar sus reacciones a nuestra vida occidental; aunque muy tímidos y reservados, estaban intensamente atentos a lo que ocurría en nuestro peculiar mundo occidental; y sin duda alguna, con gran frecuencia se mostraban muy críticos con nosotros. ¡Especialmente en la cuestión del Arroz! “Yo no creo que Miss Bright entienda del todo” dijo una vez muy gravemente Nitya, “lo mucho que nos gusta el arroz”. Era él un muchachito encantador, con un rostro muy serio y ojos penetrantes, amistosos e inquisitivos, una grande y bella naturaleza en ese pequeño cuerpo de indio. A.B. estaba consagrada a estos muchachos y les dedicaba todo el afecto y la amorosa atención de que era capaz Resultaba hermoso verlos juntos9.

Separada por poco tiempo de Krishna, Mrs. Besant escribía el 29 de noviembre de 1911:

Estoy enviándote grandes ondas de amor, como esas que entran tumultuosamente a través de la puerta abierta del mar; sólo que ellas no te golpean, sino que envuelven y protegen el precioso cuerpo que el Señor habrá de ocupar.

Amo a mi querido Krishna, el ego que he amado por tantos años. ¿Cuántos? No lo sé ¿Desde que éramos animales saltarines y custodiábamos la cabaña de nuestro Maestro? Quizá desde mucho antes todavía, tal vez desde que éramos plantas y extendíamos zarcillos delicados el uno hacia el otro bajo la luz del sol y en medio de las tormentas. Y es posible que fuéramos minerales ¡Oh, hace tantísimo tiempo!­ que yo fuera un trocito de cristal y tú un pedacito de oro dentro de mí10.

En diciembre de 1921, Krishna y Nitya regresaron con Mrs. Besant a la India por un corto período. Los ataques contra Mrs. Besant continuaban. Los hermanos acompañaron a Mrs. Besant a Varanasi. De acuerdo con Mrs. Besant y Leadbeater, fue aquí donde habría de producirse el primer despertar del espíritu, después de lo cual Mrs. Besant proclamó que ya no podía haber duda alguna de que Krishnamurti había sido elegido por el Bodhisattva Maitreya como su vehículo. Pero esto fue años más tarde.

En 1912, Mrs. Besant y los dos muchachos regresaron a Europa. Naraniah había permitido a regañadientes que sus hijos volvieran allá, entendiendo que así se mantendrían fuera de todo contacto con Leadbeater. Por entonces se hablaba libremente en la comunidad inglesa de Madrás sobre las inclinaciones sexuales de Leadbeater, y era natural que el padre se resintiera ante cualquier contacto de sus hijos con él. Cuando Mrs. Besant estaba a punto de dejar la India con sus pupilos, los temores de Naraniah volvieron a despertarse y amenazó con entablar juicio para recuperarlos. Pero ella persuadió al padre de que permitiera a los muchachos acompañarla a fin de que se prepararan para su ingreso en Oxford. Sin embargo, cuando Naraniah se enteró de que al llegar a Europa Mrs. Besant había llevado a los muchachos a Taormina en Italia, donde los esperaba Leadbeater para ayudar a Krishna en su segunda iniciación, finalmente entabló un pleito para recuperar la custodia de sus hijos. Mrs. Besant regresó a la India y peleó el juicio con su enorme energía, su diligencia y toda su fuerza de voluntad; se presentó personalmente en las Cortes y arguyó con gran habilidad contra algunos de los mejores expertos legales del país.

Perdió el caso en la Cámara Baja y en el Tribunal Superior de Madrás; pero más adelante triunfó ante el Consejo del Rey.

Krishna y Nitya no vieron la India desde 1912 a 1921.

El contacto entre Mrs. Besant y Krishna podía mantenerse solamente por correspondencia Krishna le escribía todas las semanas relatando sus estudios, sus sueños, sus problemas. Comenzó a reunir dinero para la labor de Mrs. Besant en la India, y prometió contribuir con una suma semanal deducida de sus gastos personales. Durante una visita a un dentista en la última semana de agosto de 1912, una suave aplicación de cocaína en su muela del juicio indujo esa noche un sueño extraordinario en relación con el Señor Maitreya. Describió el sueño en una carta a Mrs. Besant la escritura se desparrama a través de la página­, las palabras están cortadas, las líneas torcidas:

Recordé que me encontraba con Clarke en una habitación que estaba sobre una de las salas de la S.E. [Sección Esotérica]. Había una reunión de la S.E. que presidía Madre. La reunión terminó, y Clarke y yo subimos las escaleras y entramos en la habitación. Mi ventana daba a la sala de la S.E. Fui hasta la ventana por casualidad y vi a una persona dentro de la sala. Al principio me sobresalté bastante, porque había visto salir a todos después de la reunión y yo mismo había cerrado la puerta. Por eso me sentí inquieto y estaba un poco asustado, pero me dije: “¿Qué hay aquí que sea motivo de temor?” Por lo tanto, llamé a Clarke y bajamos. (Russel B. Clarke (Dick) era un ingeniero y un teósofo que vino a parar en Adyar en 1910 y estaba ayudando a C.W. Leadbeater en su trabajo. Cuando los muchachos Krishna y Nitya fueron descubiertos. Clarke se convirtió en el tutor de ambos). Yo descendí con bastante rapidez, y cuando llegué al final de la escalera miré hacia arriba para ver a Clarke, pero él no estaba ahí. Escuché una especie de ruido y vi lo que sigue: Una forma parecía emerger del cuadro que representaba al Señor Maitreya y a los Maestros. Vi las piernas de un hombre y el cuerpo hasta la altura del cuello, pero no podía ver de quién era el rostro, puesto que estaba cubierto con una especie de tela dorada. Sabía quién era la persona, porque llevaba el cabello largo y una barba puntiaguda, y quise estar seguro, y hablé muy humildemente y las palabras son exactas. Dije: “¿Eres Tú, mi Señor?”... Él descubrió Su rostro y yo supe con certeza que era el Señor Maitreya. Después, me postré a Sus pies y Él extendió Su mano sobre mí y me bendijo. Entonces Él se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y yo también me senté con las piernas cruzadas sobre el piso. Después comenzó a hablar y me dijo cosas que no recuerdo. Luego me prosterné y Él se había ido.

Pocas horas más tarde, yo y un amigo hindú estábamos paseando por un camino y a ambos lados había montañas y ríos, y vi a un hombre caminando hacia nosotros; era alto y bien formado. Cuando la forma se aproximaba supe quién era y le pedí a mi amigo que se marchara. Mi amigo dijo que quería ver de quién se trataba. En este momento, la forma se encontraba muy cerca de nosotros y yo iba a prosternarme cuando Él puso Su mano sobre mí y me dijo que no lo hiciera. Mi amigo estaba detrás de mí. Él Señor se volvió hacia mi amigo y le dijo: “¿Qué es lo que quieres aquí?” Mi amigo no le contestó. Entonces el Señor le dijo otra vez: “Si nada quieres, mejor harías en marcharte”. Mi amigo siguió parado ahí sin contestar. Entonces el Señor levantó su mano y la apuntó hacia mi amigo, y como yo estaba cerca de Su mano, escuché una especie de ruido retumbante, como si un tren hubiera pasado junto a nosotros. Me volví hacia mi amigo y vi que caía lentamente. Mi amigo estaba inmóvil como si estuviera muerto. Entonces me prosterné, y el Señor Maitreya dijo. “Ese muchacho amigo tuyo es bastante inquisitivo”, y yo no pude responder nada y lamenté haber traído a mi amigo.


P R I VADO

El Señor dijo, creo que esto es lo que dijo: “Raja [C. Jinarajadasa] ha de ir a América después de que George [Arundale, tutor de Krishna entre 1912 y 1914] haya venido el año próximo, y Clarke deberá quedarse”. Él me dijo que yo progresaba bien y alguna otra cosa que no recuerdo. Recuerdo al Señor muy claramente. Su rostro era como un cristal recubierto con una delgada pieza de oro; en otras palabras, tal como Madre dijo, igual que el trigo maduro. Era un rostro radiante y luminoso.

Él fue muy bondadoso conmigo. Una o dos veces puso Su mano sobre mi hombro. Habló acerca de Madre y de George. Hablamos durante un tiempo muy largo. Al final, le pregunté: “¿Hay alguna orden, mi Señor?” y Él contestó: “No necesitas ser tan formal”. Después me prosterné una vez más Él dijo: “Nos encontraremos con frecuencia”.


Sentí como si pudiera hablar con Él eternamente, y vi desaparecer la forma del Señor Maitreya. Entonces desperté y eran las cinco y media. También entonces, expresé por escrito todo esto... Krishna11.

Durante los años en que estuvieron separados, Mrs. Besant continuó escribiéndole a Krishna regularmente relatándole su vida, enseñándole a escribir con corrección y así sucesivamente. Sus cartas reflejan su interés por él y sus notables cualidades de maestra. El 9 de octubre de 1912, ella reparó en la espantosa ortografía de Krishna y le escribió:

Me alegra que estés haciendo tus tareas regularmente. Por favor, trata de prestarles atención mientras las realizas, y haz que tu mente sea constante y piensa, como lo hacías conmigo. Es muy importante que domines estas cosas comunes y lo digas todo a favor de nosotros en Oxford. Me gustaría que las barras paralelas de la “doble r” fueran mejores; tus “elles” son correctas. Una de las palabras complicadas que a menudo se dan en el estudio de la ortografía es unparalleled [inigualado]. No creo que haya ninguna regla acerca de la “r” simple o doble, pues escribimos “harass” [acosar] con una, y “embarrass” [avergonzar] con dos. Leyendo libros aprendemos a conocer el aspecto que tiene una palabra, y si está erróneamente escrita se ve como un hombre lisiado.

Saldré para Adyar en la media noche del día 20, y va a haber una recepción que me dará la gente de Madrás para demostrarme que ellos no simpatizan con The Hindu.
Con inmenso amor para ti y el querido Nitya,
Vuestra amante Madre12.

Un año después, en respuesta a un comentario sobre su indisciplinada escritura, Krishna le escribía a Mrs. Besar: “Yo lamento mucho que el Señor Maitreya haya debido hablar tres veces acerca de mi caligrafía”13.

Mrs. Besant, ocupada en el pleito por la custodia de los muchachos y atrapada en la vorágine de la vida política en la India, puso a Krishna y a Nitya bajo el cuidado de C. Jinarajadasa y más tarde de George Arundale. Derivados como eran ambos de un sitio a otro, de tutor en tutor, muy poca educación o discusión espiritual parece haber tenido lugar durante este período. Por un tiempo, se envió a los hermanos a una escuela cerca de Rochester. Sus vidas eran desdichadas por obra de los otros muchachos, que decían chistes obscenos y llamaban a los hermanos, “demonios negros”.

En los primeros años, mientras Krishna estaba en la India, mantuvo un contacto activo con los Maestros; pero en Inglaterra pronto se volvió escéptico y mostró poco interés en cualquier actividad esotérica. Le contó a un amigo que en una ocasión, cuando el Maestro K.H. de pie delante de él estaba hablándole, se acercó al Maestro y pasó a través de él. De acuerdo con Krishna, los Maestros nunca habrían de aparecérsele nuevamente.

El 15 de abril de 1913, el juez Blackwell del Tribunal Superior de Madrás, dictó sentencia en el juicio entablado por Naraniah para la recuperación de la custodia de sus hijos Krishna y Nitya.

El honorable juez concluía que, si bien la evidencia de Naraniah, el padre, no era confiable, el demandante no tenía conocimiento, cuando firmó el acuerdo de tutoría, de que a su hijo iban a educarlo como un “vehículo de poderes sobrenaturales” y, por tanto, tenía el derecho de cambiar de opinión al enterarse de eso.

Su señoría rehusó aprobar las órdenes de custodia, puesto que los muchachos eran residentes de la India Británica y sólo temporariamente residían en Inglaterra. Por lo tanto, los declaró bajo tutela de la Corte y ordenó que fueran devueltos a su padre el 26 de mayo de 1913 o alrededor de esa fecha.

Sin embargo, se concedió a Mrs. Besant un diferimiento de ejecución del fallo, y ella decidió apelar al Consejo del Rey. Mrs. Besant había telegrafiado a Krishna, recibiendo en respuesta un cable de Raja, Nitya y Krishna, quienes le expresaban la total confianza que tenían en ella.

A.B. le escribió a Krishna el 17 de abril:

Mí amado hijo:

Tu gentil telegrama, firmado por ti, Raja y Nitya, me produjo una gran alegría. Tú y Nitya están perfectamente a salvo. Nadie puede tocarlos “Yo los protejo”. Y sobre todos nosotros brilla la Estrella del gran rey, y la mano del Señor Maitreya los defiende ¿Acaso no me ordenó Él mismo que yo los protegiera? Es mi privilegio y mi, orgullo hacerlo, bendito muchacho mío.

Estoy disfrutando mucho y recuerdo cómo tú y yo galopábamos por los valles del Himalaya cuando descendimos al interior de la India.

Tu amante madre.

¿Cómo crees que se ve mejor, “galloped” o “gallopped”? La gente lo escribe de ambos modos. Yo pienso que las dos “p” se ven más como los saltos de un caballo14.

Al estallar la guerra en 1914, George Arundale se alistó como voluntario en la Cruz Roja y consiguió un alto puesto en el Hospital King George’s. Krishna y Nitya, ansiosos de trabajar, también habían ofrecido sus servicios, pero en vano. Pese al hecho de que un gran número de tropas indias estaban combatiendo para los británicos, el prejuicio racial se hallaba en su punto culminante. La presencia de hindúes de piel oscura en un hospital de hombres blancos, fue desaprobada por las autoridades. Después de grandes presiones ejercidas desde sectores in fluyentes, Krishna encontró ocupación en un hospital cercano a la Sociedad Teosófica, pero sólo se le permitía fregar los pisos. El 1º de julio de 1915 escribía a Mrs. Besant:

Mi queridísima Madre:

Le agradezco muchísimo su carta. Por supuesto, haré lo que usted desea y no tocaré la carne ni nada que se le parezca. Ahora estamos trabajando con el Dr. Guest en un hospital cercano a la Sociedad Teosófica. Me gusta trabajar ahí y estoy ocupado desde la mañana hasta cerca de las 7 de la noche. Creo que a George también le gusta su trabajo, y pienso que es más feliz. Desde luego, estamos trabajando bajo la dirección del Dr. Guest y eso me agrada muchísimo.
Pienso que todo sigue muy bien.
Su devoto hijo,
Krishna
15

Pero el 15 de julio se les pidió que dejaran el hospital. En otra carta a Mrs. Besant, escrita desde Greenwood Gate, Withyham, Sussex, Krishna dice:

... he estado trabajando realmente duro para que haya un cambio en el hospital, porque hay demasiados teósofos y, siendo yo un hindú, no soy querido por el Comité. Ellos tampoco quieren trabajadores honorarios. Son todos muy celosos y muy mezquinos. Lady Williamson, que es la esposa del Presidente, Sir Archibald Williamson, desea dirigir a todos, incluso al Dr. Guest, y él está designado como Director del Hospital por la Oficina de Guerra. El Dr. Guest es ahora el Mayor Guest, y está un poco enfermo de todo esto. El Comité me ha pedido a mí y a otros que nos marchemos, de modo que no he estado trabajando ahí, desde ayer. Lo lamento, porque el trabajo me gustaba muchísimo y justamente me estaba habituando a él. Ahora voy a encontrar alguna otra cosa en qué ocuparme, y pensaré en otra gente para alejarme de mí mismo. Haré lo que usted dice y seré útil...16

Los hermanos trataron desesperadamente de encontrar trabajo, pero se les rechazaba. El 18 de agosto de 1915, Krishna escribía:

... He tratado muy intensamente de encontrar trabajo en cualquier parte, pero es realmente muy difícil. En primer lugar, soy un hindú y nadie parece gustar de ellos... De veras quiero trabajar; usted me dice que me olvide de mí mismo, y pienso que es el único modo, trabajar. Espero que todo salga muy bien17.

El hecho de que él fuese un hindú y, por lo tanto, inaceptable, se volvió un estribillo recurrente en sus cartas a Mrs. Besant.

Las respuestas de Mrs. Besant no pueden obtenerse, pero las testarudas viejas señoras que rodeaban a Krishna, sentían que él era demasiado frívolo y deben haberse quejado a Mrs. Besant. El 7 de octubre, Krishna escribió a Mrs. Besant:

Sé que hasta ahora no he tomado mi vida en serio, pero voy a hacerlo a partir de aquí. Empezaré mis estudios el lunes próximo. Me he resuelto a estudiar después de la carta que usted le ha escrito a Lady De La Warr. Voy a estudiar sánscrito, inglés, matemáticas, historia y francés. Tengo preceptores para cada materia y espero ingresar en Oxford tan pronto como pueda. Estudiaré con todas mis fuerzas, y después de Oxford está el trabajo que han planificado para mí los Maestros y usted misma. Me propongo honestamente hacer esto, y lo haré a toda costa18.

A pesar de estas cartas, los hermanos se sentían muy solos, desdichados y totalmente rechazados. Cada vez más desilusionados, parecían haber perdido interés en las enseñanzas teosóficas. Krishna escribió a Leadbeater acerca de Nitya:

Se siente muy solo, como la mayoría de nosotros, y no hay nadie que le agrade o a quien ame especialmente, y eso hace que las cosas sean doblemente difíciles. Está amargado, se le ve duro, indiferente. Sufre muchísimo, y temo no poder ayudarle mayormente. Necesita de alguien que antes que nada le ame a él, y en quien él pueda descargar todas sus penas. Necesita una madre a quien amar, como yo tengo a Lady Emily19.

La única amiga de Krishna en Inglaterra era Emily Lutyens, esposa de Edwin Lutyens, el visionario arquitecto que había diseñado Nueva Delhi. Tenía treinta y seis años cuando por primera vez conoció a Krishna; ella estaba presente, junto con una enorme multitud, en la plataforma de Charing Cross Road, para recibir a Mrs. Besan y al misterioso jovencito Alcyone. Cuando ella vio al muchacho indio de los grandes ojos y largo cabello, quien entonces tenía dieciséis años, quedó profundamente impresionada. Lady Emily se convirtió en una gran amiga de Krishna, quien se encontraba confundido y solo en un ambiente extraño. Al principio esto divirtió al marido de Lady Emily, Edwin Lutyens. Más tarde, quedó hondamente perturbado cuando se dio cuenta de que su esposa lo estaba descuidando a él y a sus hijos. Mrs. Besant sentía mucha angustia, porque intuía que cualquier atmósfera emocional en torno a Krishna era perjudicial para la futura misión que él tenía asignada. Sin embargo, en las cartas que Krishna siguió escribiéndole a Mrs. Besant y en las que se refería a Lady Emily, se le notaba mucho mejor, más serio y esforzándose mucho más en lo suyo.

Los nombres de los hermanos se habían inscripto para ingresar en el Colegio Balliol de Oxford Pero el director del Balliol, preocupado por las controversias que habían surgido en torno a Krishna, lo rechazó basándose en el “principio general de que este colegio no quiere tener nada que ver con el moreno Mesías”20.

Todos los intentos de Mrs. Besant para disponer la admisión de ellos en cualquier otro colegio de Oxford o de Cambridge, también fracasaron. Además, Krishna era incapaz de aprobar cualquiera de los exámenes de ingreso a la Universidad de Londres. Estudiaba por muchos días, pero cuando se enfrentaba a un examen, solía retirarse dejando un papel en blanco.

Los hermanos estaban viviendo con Miss Dodge en Wimbledon Miss Dodge era una muy rica y caritativa dama norteamericana. Inválida por la artritis, había financiado muchas actividades de la Sociedad Teosófica. Era amiga de Emily Lutyens, quien la presentó a Mrs. Besant y la introdujo a la teosofía. Krishna y Nitya viajaban diariamente a Londres donde estaban estudiando, con inmensa dificultad, para aprobar los exámenes de ingreso a la Universidad de Londres. “Fue por esta época que ellos aprendieron a vestir bien y a sentirse cómodos en medio de una familia rica y aristocrática”21. Habían empezado a ir a sastres costosos y a asistir al teatro. Krishna mostraba pocos signos de cumplir con el compromiso planeado para él por Leadbeater y Mrs. Besant. Tiempo después, Mrs. Besant habría de decirle “Mi querido, ¿qué va a pasar contigo?” Ella veía que Krishna se interesaba solamente en ropas y automóviles. Pero su fe en el papel que los Maestros habían previsto para Krishna, permaneció inconmovible.

Mientras tanto, en la Convención Teosófica que tuyo lugar en Varanasi en diciembre de 1913, C.W. Leadbeater había descubierto a un joven brahmín de trece años, natural de Madrás, llamado D. Rajagopal. Atraído por su aura, C.W.L profetizó para él un brillante futuro incluso llegó a decir que en una vida futura, sería el próximo Buda en el planeta Mercurio­. Adoptado por Leadbeater, Rajagopal fue enviado a Inglaterra con C. Jinarajadasa en 1920. Pronto habría de ingresar en Cambridge, donde estudió leyes y aprobó sus exámenes brillantemente.

Cuando Krishna y Rajagopal se encontraron por primera vez, hubo un cierto retraimiento, y los amigos de Krishna trataron a Rajagopal con ligereza y descuido. Rajagopal, hondamente lastimado por sus actitudes, intentó encubrir sus sentimientos. Sin embargo, en 1922, la relación entre Krishna, Nitya y Rajagopal había mejorado considerablemente

Después de la guerra, habiendo fracasado todos sus intentos para ingresar en la Universidad, Krishna viajó a París y se alojó con sus amigos los Manziarly. Estos formaban una familia grande y cálida, y lo introdujeron en la vida de París. Krishna conoció a bailarines, escritores, pintores, músicos. Estaba despertando a un nuevo mundo creativo y fascinante. Por un tiempo, el papel de Mesías descansó con levedad sobre sus hombros.

Una noche Krishna asistió a una recepción organizada para él. Entre las numerosas personalidades presentes había algunos generales con uniformes de gala; muchos se habían reunido por la curiosidad de ver a este hermoso joven destinado a ser un mesías. Algunos se mostraban cínicos, otros llenos de admiración.

“Muchos esperaban que apareciera el nuevo mesías como una figura oriental” con la “voz de un Elías”. El “mesías” demostró ser “un joven elegante en pantalones de franela”. Sus gestos eran indiferentes e incluso un poco aburridos. Cuando se le preguntó acerca de la pesada carga que implicaba ser considerado la encarnación de una deidad, él contestó riendo en voz alta: “¡Yo diría que es bastante carga! La cosa que más me interesa en este momento es si Suzanne Lenglen será capaz de mantenerse firme frente a Helen Wills [en Wimbledon]22.

En diciembre de 1921, después de una ausencia de nueve años, Krishnamurti y su hermano Nityananda regresaron a la India. Krishnamurti veía a la India nuevamente; durante esta visita haría amigos, observaría el ambiente que le rodeaba y restablecería el contacto con los Maestros.

Los hermanos decidieron visitar a su padre, Naraniah, que no había tenido contacto alguno ni noticias de ellos por nueve años. Su nuera G. Sharada, que se había casado con el hermano mayor de Krishna cuando ella tenía quince años, estaba profundamente dolorida y lloraba cuando habló conmigo años después, en 1984, de los relatos que habían circulado acerca de la reunión entre Naraniah y sus dos hijos. Imposibilitado de visitar la Sociedad Teosófica, él había procurado obtener noticias de ellos desde fuera de la Sociedad. Ninguno de los muchachos le había escrito a través de los años, y cuando recibió un telegrama anunciando que ellos venían a visitarle, había llorado. A instancias de él, su nuera pasó dos días preparando las comidas especiales que él sabía les habían gustado a sus hijos.

Era de noche cuando los hermanos llegaron. G. Sharada contó que ella era muy tímida, y que esperó afuera en la galería cuando Krishnamurti y Nitya llegaron a visitarlos. Describiendo a Krishnamurti dijo: “Se veía más allá de toda descripción, muy brillante ­lleno de luz. Tenía un extraño paso rápido, y era más alto que los otros”. Ella inclinó la cabeza en reverencia cuando lo vio. Para hacerle una broma, él se cubrió el rostro con las dos manos, como si no la hubiera visto. Nitya lo reprendió y le dijo: “¿Por qué haces eso? Ella es naturalmente tímida, como una muchacha hindú”.

Naraniah se sintió abrumado cuando vio a sus hijos, y se levantó para darles la bienvenida. Krishnamurti y Nitya se postraron ante él y tocaron sus pies con la frente. Naraniah los abrazó y comenzó a llorar. Krishnamurti se sentó con él y, según G Sharada, “lo consoló”. Después hablaron de Mrs. Besant. El padre y sus hijos no hablaron en telugu sino en inglés. Se ofreció a los hermanos los dulces y postres especialmente preparados para ellos. Los muchachos se mostraban tímidos y vergonzosos, y no estaban seguros de cómo debían comportarse. En consecuencia, comieron muy poco. Krishnamurti rehusó, pero Nitya aceptó una naranja.

Naraniah sufría de diabetes y tenía problemas de vejiga. La excitación emocional de ver a sus hijos le impulsó a ir al baño; y, como lo exigía el ritual, lavó sus pies. Esto fue interpretado más tarde como que Naraniah se había lavado los pies porque habían sido tocados por sus hijos a quienes él consideraba parias23.

Los hermanos se quedaron solamente media hora en su primera visita. Según G. Sharada, vinieron a ver al padre tres días seguidos, después de lo cual sus visitas habrían de cesar. (En el Diario de Krishnamurti, hay un relato que difiere del de G. Sharada. Yo le leí a Krishnaji la versión de mi manuscrito. Dijo que no recordaba. A veces, cuando él hablaba del pasado, sus propios recuerdan solían fundirse con lo que atrás le habían contado). Naraniah quiso ir a la Sociedad Teosófica para ver a los muchachos antes de que dejaran la India, pero fue disuadido por su hijo mayor. Hasta su muerte en 1924, Naraniah nunca más en la vida volvió a ver a sus hijos24.


1 Esta conversación entre Krishnaji, el Pandit Jagannath Upadhyaya y un pequeño grupo de miembros de la Krishnamurti Foundation, India, tuvo lugar en Vasanta Vihar, Madrás, en enero de 1985. Fue transcripta por Sunanda Patwardhan, Archivos de la Krishnamurti Foundation India.
2 Archivos de la S.T. Adyar, Madrás, Carta original, Archivos K&R, Ojai, Calif.
3 Ibid.
4 Ibid.
5 Ibid.
6 Atharva Veda Samhita
7 De mis diarios, Krishnaji a George Sudarshan en Brockwood Park, en la época de la reunión de científicos en octubre 1974
8 Arthur H, Nethercot, Las cuatro últimas Vidas de Annie Besant.
9 Esther Bright, Viejos Recuerdos y Cartas de Annie Besant.
10 Archivos de la S.T. Adyar, Madrás. Originales K&R Foundation, Ojai, Calif.
11 Ibid.
12 Ibid.
13 Ibid.
14 Ibid.
15 Archivos de la S.T. Adyar, Madrás, Originales K&R Foundation, Ojai, Calif.
16 Ibid.
17 Ibid.
18 Ibid.
19 Ibid.
20 Nethercot, Las últimas cuatro Vidas de Annie Besant.
21 Mary Lutyens, Los Años de Plenitud.
22 “La Teosofía en la India”, Literary Digest (1974) Archivos S.T. Adyar, Madrás.
23 Mary Lutyens, Los Años del Despertar.
24 De mis diarios.


Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.

Jiddu Krishnamurti y Maitreya.

“¿Cómo hace un hombre para transmitir a otro el contacto creativo?”, preguntó Krishnaji.

“Esto no puede hacerse excepto mediante la identificación”, sugirió Friedman.

“No; hay algo que está operando a través de K que me gustaría compartir. Sé que es posible. Siento que es tan posible como compartir la luz”, dijo Krishnaji.

“¿Atrae usted una corriente desde un manantial que no está limitado a usted? Si es así, ¿cómo podemos nosotros tocar ese manantial? “Friedman retaba a Krishnaji.

“Desde el principio siento que esa fuente está abierta para mí. Siempre ha estado ahí, cada vez más clara, más cercana ¿por qué X no puede alcanzar esto?­ ¿Lo tendría usted si estuviera junto a K todo el tiempo? No lo creo. Quiero ver cómo opera eso. Sé cómo opera conmigo. Esta mañana desperté con un sentimiento. No era ‘yo’ sintiendo. Mañana en la mañana, cuando despierte, habrá ahí algo nuevo. Ello prosigue todo el tiempo. Cuando estoy hablando, estalla. Nunca es un atesorar y después vaciar lo atesorado. Con la mayoría de la gente, el atesoramiento es siempre lo viejo. Aquí no hay atesoramiento alguno, no hay caja fuerte. K quiere que usted tenga aquello. ¿Cómo puede hacerse? Aun cuando sea cierto que K fue adiestrado especialmente, que está siendo usado por Maitreya, esa entidad le dice: ‘Usted debe tenerlo’. Admitiendo todas las diferencias, esa entidad dice: ‘Venga, usted puede tenerlo’. Él quiere que usted lo tenga; por lo tanto, suprime todas las divisiones. Percibo que eso está operando, percibo que el campo está abierto y que algunos se encuentran en él.

“¿Cuál es nuestro problema? Yo tengo eso, usted no lo tiene, y yo le digo que puede tenerlo. Pero si usted pregunta: “¿Lo tengo? ¿Cuál es la prueba? ¿Existe una prueba? ¿Cómo puedo saber que tengo eso? entonces está perdido­. Porque no existe tal prueba. Usted pregunta: ‘¿Es eso suficiente?’ Y este requerimiento de ‘más’ es el que origina el bloqueo.

“Le dijo a Rao: ‘Salga, inténtelo’.
Recuerdo mi primera charla en Madurai. La Dra. Besant me dijo: ‘Mi querido, tu postura estuvo excelente, tus gestos fueron correctos, sólo que tú te veías demasiado inexperto. Yo sé que para ti es posible tener aquello. Anda, comienza, habla y observa qué ocurre. Aunque te hagas un lío, sigue vacilando. Con esto debes permanecer en la completa incertidumbre’. Y ahora yo le digo: usted lo tiene. Vaya y abra la puerta.

“Esto es así en mis relaciones. Jamás existe un sentido de volver atrás a una relación. No hay anclajes, hay un movimiento permanente.

“Se me ha dicho que lo que expreso hoy es diferente de lo que dije anteriormente y de lo que fui; y seré diferente de nuevo. K es así. K no tiene puntos fijos de retorno”.


Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.
  

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