lunes, 8 de enero de 2007

Jiddu Krishnamurti y Annie Besant.

CUARTA PLÁTICA EN ADYAR

Pregunta: Durante la Convención Teosófica de la semana anterior, hablaron algunos líderes y admiradores de la Dra. Besant, rindiendo tributo a sus elevados méritos. ¿Cuál es su tributo y su opinión respecto de esa gran figura que fue su madre y amiga? ¿Cuál fue la actitud de ella hacia usted durante los muchos años en que fue tutora suya y de su hermano y también con posterioridad? ¿No siente gratitud por la guía, la educación y el cuidado que recibió de ella?

KRISHNAMURTI: Mr. Warrington me pidió amablemente que hablara acerca de esta cuestión, pero le dije que no deseaba hacerlo. Ahora no me condenen usando palabras tales como “tutoría”, “gratitud”, etc. Señores, ¿qué puedo decir? La Dra. Besant fue nuestra madre, se ocupó de nosotros, nos cuidó. Jamás me dijo: “Haz esto”, “no hagas aquello”. Me dejó tranquilo. Bueno, con estas palabras le he rendido el más grande de los tributos. (Aplausos).

Ustedes saben, los seguidores destruyen a los líderes, y ustedes han destruido a los suyos. En su seguimiento de un líder, explotan a ese líder; en el uso constante que hacen del nombre de la Dra. Besant, sólo la están explotando. La explotan a ella y a otros maestros. El peor servicio que pueden hacer a un líder es seguir a ese líder. Veo que inclinan la cabeza a manera de aprobación. Pero déjenme citar su nombre y santificar su memoria, y podré explotarlos porque ustedes desean ser explotados; desean ser usados como instrumentos, porque eso es para ustedes más fácil que pensar. Son todos piezas, partes de máquinas usadas por los explotadores. Las religiones los usan en el nombre de Dios, la sociedad los usa en el nombre de la ley, los políticos y los educadores los usan y los explotan. Los así llamados maestros y guías religiosos, los explotan en nombre de las ceremonias, en nombre de los Maestros. Yo meramente los insto a que vean estos hechos. Pueden hacer lo que quieran en relación con ellos; eso no me interesa porque no pertenezco a ninguna sociedad y es probable que no regrese aquí nuevamente.

Comentario: Pero nosotros queremos que venga.

KRISHNAMURTI: Por favor, no se pongan sentimentales acerca de esto. Probablemente algunos de ustedes se alegrarán de que no vuelva otra vez.

Comentario: No.

KRISHNAMURTI: Esperen un momento, por favor. Yo no quiero que me pidan o que no me pidan que vuelva. Eso no tiene ninguna importancia.

Señores, estas dos cosas son por completo diferentes: lo que ustedes piensan y hacen y lo que yo hablo y hago. Las dos cosas no pueden combinar. Todo el sistema de ustedes se basa en la explotación, en el seguimiento de la autoridad, en la creencia en la religión y la fe. No sólo su sistema, sino los sistemas de todo el mundo. No puedo ayudar a aquéllos de ustedes que están satisfechos con este sistema. Deseo ayudar a los que están ansiosos por romper con él, por comprender. Naturalmente, ustedes me rechazarán porque me opongo a todo lo que consideran caro, sagrado y meritorio. Pero su rechazo no me importará. No estoy apegado a éste ni a ningún otro lugar. Repito, lo que ustedes están haciendo y lo que yo hago son dos cosas por completo diferentes, no tienen nada en común.

Pero estaba contestando la pregunta acerca de la Dra. Besant. La mente humana es perezosa, apática. Ha sido tan embotada por la autoridad, tan moldeada, controlada, condicionada, que no puede sostenerse por sí misma. Pero sostenerse por uno mismo es el único modo de comprender la verdad. Entonces, ¿están ustedes verdadera y profundamente interesados en comprender la verdad? No, la mayoría no lo está. Sólo les interesa apoyar el sistema que hoy mantienen, encontrar sustitutos, buscar consuelo y seguridad; y en esa búsqueda explotan a otros y ustedes mismos son explotados. En eso no hay felicidad ni riqueza ni plenitud. A causa de que siguen este estilo de vida, tienen que escoger. Cuando basan su vida ya sea en la autoridad del pasado o en la esperanza del futuro, cuando guían sus acciones por la grandeza pasada o las ideas pasadas de un líder, no están viviendo; meramente imitan, actúan como piezas de una máquina. ¡Y ay de una persona así! Para ella la vida no contiene felicidad ni riqueza, sino sólo superficialidad y vacuidad. Esto me parece tan claro, que me sorprende que la pregunta surja una y otra y otra vez.
1º de enero de 1934.


J. KRISHNAMURTI
OBRAS COMPLETAS AÑOS 1933-1967
Tomo I (1933-1934)
EL ARTE DE ESCUCHAR
EDITORIAL KIER S.A.
Traducido del inglés por
Armando Clavier



 

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