viernes, 15 de diciembre de 2006

Jiddu Krishnamurti y Achyut Patwardhan.

En 1929, cuando la lucha por la libertad de la India estaba en su apogeo, los hermanos habían ido a ver a Krishnamurti. Achyut le preguntó: “¿Realmente quiere usted dar a entender eso cuando dice ‘nieguen toda autoridad’?” K contestó: “Sí, la mente tiene que negar la autoridad y examinarlo todo”. La respuesta de Achyut fue que, para él, la única libertad que importaba era la libertad de la India. Con este comentario dejó a Krishnamurti, y él y Rao Sahib se sumergieron en la lucha por la independencia ­combatiendo al gobierno colonial británico, yendo a prisión por largos períodos, haciendo amigos dentro de los muros de la cárcel, dedicándose a la lectura y a la contemplación­.

En 1938, la última vez que Krishnamurti estuvo en la India antes de 1947, Achyut lo visitó en el Valle de Rishi. (El Valle de Rishi, a diez millas de Madnapalle, lugar de nacimiento de Krishnaji, recibió ese nombre por el Rishi Konda, el cerro de forma cónica que se encuentra al oeste del valle. Buscando un lugar apropiado para la escuela, Krishnaji, con algunos amigos, notó la enorme higuera de Bengala que está a la orilla del camino. Detuvo el automóvil y dijo: “Este es el sitio”). Madrid había caído en la Guerra Civil Española y Achyut se sentía destrozado. Hablando con Achyut, K le dijo que en esta derrota veía el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Comentó que no encontraba mucha diferencia entre el fascismo y el comunismo. Achyut negó vehementemente esto. K repitió: “Ambas son tiranías”. Era una verdad fundamental que Achyut habría de comprender años más tarde.

El movimiento de liberación de la India de 1942 (El 16 de julio de 1942, hubo en Bombay una Reunión de todos los Comités del Congreso. La principal intención era hacer saber al Gobierno Británico acerco de la “India Liberada”. La resolución fue saludada con aplausos tumultuosos. Esa noche, Mahatma Gandhi, Jawaharlal Nehru y un gran número de líderes del Congreso fueron arrestados en Bombay y en otras partes de la India.) encontró a Rao Sahib en la cárcel, mientras que Achyut había pasado a la clandestinidad y el anonimato, buscando refugio a todo lo largo y ancho de la India. El y Jai Prakash Narain habrían de convertirse en héroes revolucionarios en aquellos días oscuros, terribles y, no obstante, embriagadores. A diferencia de Jai Prakash, Achyut nunca fue arrestado, escapando de la red policial una y otra vez buscando refugio como paciente en un hospital, disfrazándose de mísero amanuense, dejándose crecer la barba y vistiendo un fez­.

Cuando en 1947 vino a ver a Krishnamurti, estaba cansado y desilusionado. Con la libertad, los mezquinos impulsos por el poder que habían permanecido latentes entre los líderes del Congreso, estaban aflorando a la superficie. Durante la lucha, el sentimiento anti-brahmín en Maharashtra tenía poca vitalidad. Los líderes, los que trabajaban en la construcción, los intelectuales de Maharashtra, eran principalmente brahmines. Con la independencia, los apremios por la distribución de, cargos públicos estimularon la formación de grupos dentro del Congreso. Muy perturbado por las intrigas y con una vida emocional quebrantada, Achyut regresó a sus raíces y buscó consejo en Krishnamurti.

Achyut expresó sus conflictos, y K lo llevó a dar un paseo. Señalando un árbol, se volvió hacia Achyut y dijo: “Mire ese árbol la hoja era de un verde tierno y se ha vuelto amarilla­. La hoja nada tiene que ver con ello. Nace, se seca y cae. Cualquier decisión de permanecer en la política o de abandonarla, cualquier decisión que surja de una opción, será errónea. Las cosas tienen su propio curso de acción. Deje de preocuparse”.

Achyut visitó a Gandhiji por última vez a fines de 1947. Le dijo que por unos cuantos meses iba a dejar la política. Gandhiji le preguntó qué iba a hacer. Cuando escuchó que iba a pasar el tiempo con Krishnamurti, Gandhiji se mostró muy feliz. Le habló a Achyut de los terribles acontecimientos ocasionados por la partición. Le dijo que estaba pasando por una gran oscuridad. No podía vislumbrar ninguna luz.

Biografía de J. Krishnamurti. Pupul Jayakar. Editorial Kier.







 

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