sábado, 16 de diciembre de 2006

Jiddu Krishnamurti y Dios.

Interlocutor: ¿Qué es Dios?

Krishnamurti: ¿Cómo vas a descubrirlo? ¿Aceptando la información de alguna otra persona? ¿o tratarás de descubrir por tí mismo qué es Dios? Es fácil formular preguntas, pero experimentar la verdad requiere muchísima inteligencia, muchísima búsqueda e investigación.

Por lo tanto, la primera pregunta es: ¿Vas a aceptar lo que otro dice acerca de Dios? No importa quién lo diga, Krishna, Buda o Cristo, porque todos pueden estar equivocados; del mismo modo, puede estar equivocado tu propio gurú particular. Ciertamente, para descubrir qué es verdadero, tu mente tiene que estar libre para investigar, lo cual significa que no puede meramente aceptar o creer. Yo puedo darte una descripción de la verdad, pero no será igual que si experimentas la verdad por tí mismo. Todos los libros sagrados describen lo que es Dios, pero esa descripción no es Dios. La palabra Dios no es Dios, ¿verdad?

A fin de descubrir qué es lo verdadero, jamás debes aceptar, jamás debes ser influido por lo que puedan decir los libros, los maestros o culaquier otra persona. Si eres influido por ellos, sólo encontrarás lo que ellos quieren que encuentres. Y debes saber que tu propia mente puede crear la imagen de lo que ella desea: puede imaginar a Dios con barba o con un solo ojo, puede hacer que sea azul o púrpura. De modo que has de estar atento a tus propios deseos, sin dejarte engañar por las proyecciones de tus propias necesidades y anhelos. Si anhelas ver a Dios de cierta manera, la imagen que verás estará de acuerdo con tus deseos; y esa imagen no será Dios, ¿verdad? Si estás sufriendo y deseas ser consolado, o si te sientes romántico y sentimental en tus aspiraciones religiosas, a la larga crearás un Dios que proveerá lo que necesitas, pero eso tampoco será Dios.

Así que tu mente debe estar por completo libre; sólo entonces podrás descubrir lo verdadero, no mediante la aceptación de superstición alguna, no mediante la lectura de los así llamados libros sagrados ni siguiendo a algún gurú. Sólo cuando tienes esta libertad, esta verdadera libertad respecto de las influencias externas, y también estás libre de tus propios deseos y anhelos, de modo que tu mente es muy clara, sólo entonces resuta posible descrbrir lo que Dios es. Pero si meramente te sientas y especulas, entonces tu suposición es tan buena como la de tu gurú y es igualmente ilusoria.

J. Krishnamurti. Sobre Dios. Editorial Kairós.









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