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lunes, 12 de febrero de 2007

Jiddu Krishnamurti y su Enseñanza.

 COMENTARIOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS

Existe la idea equivocada de que K se oponía a los libros en los que se discutían sus enseñanzas. Decidí recabar su opinión sobre este tema solicitándole una entrevista privada. K contestó a mi pregunta con la claridad que lo caracterizaba:

«Toda persona que ha sido tocada por las enseñanzas querrá difundirlas según su capacidad. Algunos se convertirán en maestros o predicadores. Otros preferirán expresar su entendimiento escribiendo libros sobre las enseñanzas».

«Mi problema» le expliqué, «es que soy un escritor concienzudo. Pongo especial cuidado en no interpretar mal sus enseñanzas. Aun así, ¿cómo estar seguro de que no las tergiverso sin darme cuenta?»

K me contestó: «Es muy sencillo. Debe usted escribir a la luz de su propia comprensión. No busque en las enseñanzas lo que éstas no contienen. Esto significa que debe usted permanecer absolutamente vigilante para no recibir la influencia de las distintas ideas, creencias y experiencias que han condicionado su visión de la vida. Al escribir sobre las enseñanzas, ¿no puede limitarse a decir que está investigándolas? Tanto usted como el lector emprenderán juncos un viaje de descubrimientos. Ninguno de los dos están seguros de lo que K quiso decir exactamente con determinada manifestación. Por lo tanto, nunca podrá usted decir, “Esto es lo que K quiso decir”. A lo sumo podrá decir, “Probablemente esto es lo que K quiso decir”. Es bueno emplear palabras como “quizás” y “probablemente” porque introducen un elemento de duda en la mente del lector. Si lo hace usted así, no correrá el riesgo de interpretar nada mal».

Seguí el consejo de K y tomé medidas para evitar caer en la mala interpretación en estos tres estudios de evaluación de las enseñanzas de K.

Living and dying from moment to moment (Investigación de las enseñanzas de J. Krishnamurti). Bombay: Chetana, 1978, pág. 1:

«Se hace necesario aclarar ciertos aspectos desde el principio. No me erijo en portavoz de Krishnamurti, porque él carece de portavoces. Durante más de cincuenta años viajó por todo el mundo y en sus conferencias y debates trató ante los públicos más variopintos temas religiosos y filosóficos. Sus exposiciones son claras, precisas, simples y carecen de jergas. De ahí que no necesite portavoces, ni intermediarios ni intérpretes. Quien sienta un verdadero interés hará bien en asistir a sus charlas o en leer sus libros, que son muchos. Todo lo que le pido al lector es que comparta conmigo la alegría de investigar sus enseñanzas».

That pathless land (Ensayos sobre la belleza y la singulari¬dad de las enseñanzas de J. Krishnamurti). Bombay: Chetana, 1983, pág. 1:

«En ocasiones, Krishnamurti denominó “movimiento” a esa maravillosa y sagrada inmensidad, a esa vastedad que escapa a la comprensión del espíritu condicionado. Según él, este movimiento puede describirse con el pensamiento pero no es pensamiento. Debo confesar que jamás lo he experimentado. Entonces, ¿por qué escribo sobre temas que no he entendido? Al menos puedo observar mis actitudes hacia ellos y comprobar cómo mi espíritu ansía especular y teorizar sobre ellos».

Bliss of reality (Ensayos sobre la profunda visión de la vida de J. Krishnamurti). Bombay: Chetana, 1984, pág. 5:

«Este libro es el resultado de un cuidadoso examen de las enseñanzas: no es una interpretación de las sentencias de Krishnamurti sobre las cuestiones profundas de la vida, sino una mera investigación de las mismas. He analizado las enseñanzas a fondo y con espíritu crítico sin interpretarlas en el sentido de que no les he introducido ninguna ideología o creencia».


Susanaga Weeraperuma
KRISHNAMURTI TAL COMO LE CONOCÍ
Traducción de Celia Filipetto
Verdaguer, 1 08786 Capellades (Barcelona)

domingo, 4 de febrero de 2007

Jiddu Krishnamurti y su Enseñanza.

 Año 1979.

Después de la reunión hubo en septiembre un seminario de seis días en Brockwood, al cual asistieron unas ochenta personas invitadas, incluido el cuerpo completo de profesores. El tema del seminario era: «Vivimos en un mundo de creciente violencia y desorden. ¿Qué puedo hacer yo, como ser humano, para cambiar esto?» K parecía particularmente contento en Brockwood durante ese otoño. En septiembre le dijo a Mary que «se sentía como un muchacho», y comentó durante un paseo: «Qué afortunados somos de vivir en este bello lugar». El 19 de octubre bajé a Brockwood por el fin de semana para tener una charla acerca de la biografía. Yo deseaba descubrir, de ser posible, si la «revelación» de que K había hablado, venía desde lo interno o desde el exterior. Él empezó diciendo que en los primeros tiempos, cuando empezó a hablar, había usado el lenguaje de la teosofía, pero que desde 1922 (el año de su experiencia en Ojai) había encontrado su propio lenguaje. Después hizo nuevos comentarios acerca de su mente vacía y dijo: «Cuando la mente está vacía, sólo después sabe que estaba vacía». Ahora cito nuevamente de las notas de Mary Zimbalist:

ML: ¿Cuándo cesa la mente de estar vacía?

K: Cuando es necesario usar el pensamiento para la comunicación. De otro modo está vacía. Durante el seminario, mientras estoy hablando, ello se revela.

ML: ¿Usted ve algo?

K: No, ello se revela; no veo algo y lo traduzco. Surge sin que yo piense en ello. A medida que surge, se vuelve lógico, racional. Si lo considero cuidadosamente, si lo anoto, si lo repito, nada ocurre.

ML: ¿Viene eso de alguna parte exterior a usted?

K: Después del seminario le dije a María: «Se reveló algo nuevo». Con los artistas y los poetas es diferente, porque ellos trabajan para que eso ocurra. La percepción de su [de K] enseñanza revolucionaria, tiene que haberse dado lentamente, poco a poco. No fue cambiando paralelamente al lenguaje utilizado. [Aquí él repitió cómo en Gstaad le habían invitado a deslizarse en planeador]. Hubiera ido con sumo placer, prometía ser muy divertido. Pero me di cuenta de que no debía hacerlo. No debo hacer nada que sea improcedente para el cuerpo. Siento eso por lo que K tiene que hacer en el mundo. No debo enfermarme porque no podría hablar; por lo tanto, me cuido todo lo posible. El cuerpo está aquí para hablar; lo educaron de ese modo y su propósito es hablar. Toda otra cosa es improcedente, así que el cuerpo debe ser protegido.

Otro aspecto de esto es que yo siento que existe una clase distinta de protección que no es mía. Hay una forma separada de protección, como si el futuro estuviera más o menos establecido. Una clase diferente de protección, no sólo del cuerpo. El niño nació con esa peculiaridad debía ser protegido para sobrevivir todo lo que tenía que sobrevivir . De algún modo el cuerpo es protegido para que sobreviva. Algún elemento vela por él. Algo le protege. Decir qué, sería especular. El Maitreya es demasiado concreto, no es lo bastante sutil. Pero yo no puedo mirar detrás de la cortina. No puedo hacerlo. Lo he intentado con Pupul [Jayakar] y varios estudiosos indios que me instaban a hacerlo. He dicho que no es el Maitreya, el Bodhisattva. Esa protección es demasiado concreta, demasiado elaborada. Pero siempre he sentido la protección.

ML: Puede que la verdad jamás se conozca.

K: No estoy seguro. La verdad se protege a sí misma. La verdad en sí no puede ser dañada, por lo tanto, se protege a sí misma. La bondad no necesita protección. Posee dentro de sí la cualidad de la protección. La verdad ha heredado en sí misma la cualidad de su propia protección; pero es mucho más que eso. Mucho, mucho más que eso. Aquí no sólo hay protección del cuerpo sino algo mucho más universal. No puedo decirle más, pero ese no es el fin de ello.

ML: Usted solía contar cómo había anhelado convertirse en un sanyasi. Dijo que esa fue su «última tentación». [El me había dicho esto en 1927].

K: Aun ahora eso sigue ahí: Ocurrió aquí [en Brockwood]. Salí a caminar solo. Me estaba alejando a una gran distancia. De pronto comprendí que tenía que regresar.

ML: ¿Regresar significó un esfuerzo?

K: No un esfuerzo. Tenía que aceptarlo.

ML: Por alejarse a una gran distancia, ¿usted quiere decir la muerte?

K: Sí, probablemente sea la muerte.

ML: ¿Tenía que regresar porque su tarea es hablar?

K: Si no lo hiciera, probablemente moriría. Siento que cuando llegue el momento de dejar de hablar, será para morir. Cuando ese momento llegue, se terminará la protección.

Por el resto del tiempo que permanecí allí tocamos el tema que ya habíamos cubierto sin llegar a ninguna conclusión y sin que K revelara nada más. K no desea hacer un misterio de quién o qué es él, o de dónde proviene su enseñanza, o de quién o qué le protege; no obstante, es inevitable que ello siga siendo un misterio, y ahora debo decir, mientras escribo esto en el otoño de 1981, que no estoy más cerca que antes de dilucidarlo; y que, hasta donde yo sepa, ninguna otra persona se ha aproximado a esa revelación. Ello forma parte del misterio de la vida misma. La respuesta al enigma de la vida puede que sea irrisoriamente simple, pero nadie la ha encontrado todavía.

Nos hemos quedado con la pregunta: ¿Es K usado por alguien o algo desde lo externo? Cuando en la habitación sentimos la pulsación de que él hablaba, pudo muy bien haber estado emanando del propio K, pero no puedo olvidar el gran ventarrón de fuerza que, cuando menos lo esperaba, se precipitó sobre mí aquella tarde a través de la puerta abierta de la sala de estar, mientras el propio K se encontraba arriba en su dormitorio. Ni puedo olvidar todo lo que sucedió durante «el proceso» y que se describe en Los años del Despertar, ni la experiencia que en 1948 tuvo Pupul Jayakar, ni la de Vanda Scaravelli en 1961 y 1962. K no recuerda nada de esto, ¿y cómo podría hacerlo si cuando ello ocurría él estaba fuera de su cuerpo?

Yo me inclino a creer que K es usado y que ha estado siendo usado desde 1922 por algo proveniente desde lo exterior. No quiero decir que él sea un médium. Un médium o una médium están separados de aquello que «transmiten», mientras que K y lo que sea que se manifiesta a través de él, son casi siempre uno solo. Su conciencia está impregnada con esta otra cosa, como una esponja con el agua. Hay veces, sin embargo, en que el agua parece escurrirse dejándole casi como acostumbraba ser en los primeros tiempos que le recuerdo indeciso, gentil, fiable, tímido, ingenuo, sumiso, afectuoso, riendo gozosamente de los chistes más tontos aunque único en su completa ausencia de vanidad y autoafirmación.

Hay pocas dudas de que K nació diferente al estar tan asombrosamente desprovisto del yo. Él había dicho en el curso de nuestras conversaciones que de ser él un fenómeno biológico, su enseñanza no podría ser para todos, pero también ha dicho que si otros «tuvieran» lo que él «tiene» serían fenómenos como K. ¿Y acaso él no nos pide que nos convirtamos en fenómenos fenómenos biológicos, mutaciones no nos pide que rompamos con el patrón corriente de conducta y evolución, que descartemos esas características humanas de lucha, agresión, ambición, codicia, envidia, odio, celos? ¿No nos pide que produzcamos una mente nueva?

El interrogante que aquí se plantea es si hay posibilidad de que una mutación ocurra en la especie, no a través de los genes sino mediante el despertar de la inteligencia. Puede recordarse que K había dicho que no era necesario ser un Edison para encender la luz eléctrica. Sea como fuere, K cree apasionadamente que es posible producir una revolución en la psiquis humana; si no lo creyera así, no continuaría hablando. O, si es un poder el que habla a través de él, ese poder debe también creer (aunque, ¿cómo puede un poder creer?) que ello es posible. Pero K ha dicho que «el fenómeno» o sea, la personalidad de Krishnamurti carece de importancia, que sólo la enseñanza es importante; por lo tanto, esas preguntas acerca de quién es él, qué es él y de dónde procede su enseñanza, pueden muy bien ser perjudiciales para la enseñanza misma. Esta indagación tal vez nunca debiera haberse emprendido, y no debería proseguirse ulteriormente.

Pero entonces uno vuelve al Diario de Krishnamurti, ese documento extraordinario, y encuentra allí un estado de conciencia que parece ser enteramente del propio K, y que se revela como la fuente misma de su enseñanza; de modo que me descubro revocando mi hipótesis de que K es usado. Y al finalizar este libro estoy más desconcertada en cuanto a K que al principio, y a pesar de mis dudas sobre lo correcto o no de continuar la indagación, la indagación prosigue en mi mente. Es obvio que jamás he podido vaciar mi mente lo bastante como para que la verdad penetre en ella.



KRISHNAMURTI
Los años de plenitud
MARY LUTYENS
Impreso por Romanyà/Valls
Verdaguer, l. Capellades (Barcelona)

 

Jiddu Krishnamurti y su Enseñanza.

 Año 1979.

K y Mary regresaron a Brockwood a fines de mayo. Ahora la escritura del segundo volumen de la biografía estaba mucho más en mi mente, y yo comenzaba con vacilación a encaminarme hacia la tarea de abordarlo. Pero necesitaba hacer otro intento para descubrir del propio K la fuente de su enseñanza. Yo sabía que en 1972 él había examinado esta cuestión en Ojai con algunos miembros de la American Foundation. En esa ocasión había dicho:

Siento que estamos penetrando en algo que la mente consciente jamás podrá comprender, lo cual no significa que yo esté haciendo de ello un misterio. Existe algo, y es demasiado inmenso para ponerlo en palabras. Hay un depósito tremendo por decirlo así que si la mente humana pudiera alcanzarlo, revelaría algo que ninguna mitología intelectual invención, suposición, dogma podrá jamás revelar.

No estoy haciendo un misterio de esto; sería una estúpida treta infantil. Crear un misterio de nada, sería algo desvergonzado, cruel e implicaría explotar a la gente; y esa es una sucia treta.

O uno crea un misterio cuando no hay ninguno, o existe un misterio al cual tenemos que aproximarnos con extraordinaria delicadeza y vacilación y, ustedes lo saben, de manera tentativa. Y esto no puede hacerlo la mente consciente. Aquello está ahí, pero uno no puede llegar a ello, no puede invitarlo. No es un logro progresivo. Existe algo, pero el cerebro no puede comprenderlo.


Pero yo aún no estaba satisfecha, incluso después de leer estas notas. El 4 de junio bajé a Brockwood por el día, y tuve dos conversaciones con K. Mary Zimbalist estuvo presente y tomó notas de los puntos más destacados. Yo misma no tomé notas, y sentí que el uso de un grabador inhibiría la espontaneidad. La primera conversación tuvo lugar en el gran dormitorio de K que da sobre el prado y los campos que se extienden más allá, mientras él estaba sentado en la cama con las piernas cruzadas, la espalda bien recta y vestido con su bata de baño color azul pálido. Había en la habitación un tenue perfume a sándalo, perfume que yo siempre relaciono con él. Incluso el papel en que escribe huele débilmente á sándalo.

Se mostró más que cooperativo; en verdad, parecía tan ansioso como yo de hacer el descubrimiento. Empecé por preguntarle si podía explicar qué le había hecho ser lo que era. Él replicó a esto preguntándome qué explicación pensaba yo que podía haber. La explicación más plausible, dije, era la teoría de Besant Leadbeater del Señor Maitreya ocupando un cuerpo especialmente preparado para ello; del ego evolucionando a través de una serie de encarnaciones hasta que nació en un cuerpo brahmín, que era más puro que cualquier otro cuerpo por no haber tocado carne ni alcohol durante incontables generaciones. Esta explicación también podría dar respuesta al «proceso»: el cuerpo, al haber sido, por así decir, «sintonizado» debidamente, se volvió más y más sensible para acomodar a su divino ocupante, y así finalmente combinó la conciencia del Señor Maitreya con la del propio Krishnamurti. En otras palabras, todo lo que habían predicho Mrs. Besant y Leadbeater, había terminado por suceder. K estuvo de acuerdo en que esta teoría era la más verosímil, pero que él no pensaba que fuera así. Otra posible explicación, sugerí, era que había un inmenso depósito de bondad en el mundo que podía ser utilizado, y que habían aprovechado muchos grandes artistas, genios y santos. K descartó esto sin explicación alguna. La única otra teoría que pude sugerir era que Krishnamurti mismo había evolucionado a través de muchas vidas hasta convertirse en lo que era, aunque esto yo lo encontraba difícil de aceptar porque el muchacho Krishnamurti que yo había conocido era completamente vacuo, infantil, casi retardado, y no se interesaba realmente en nada excepto en el golf y en cosas mecánicas tales como cámaras fotográficas, relojes y motocicletas. Yo no podía concebir cómo este ser podía alguna vez haber desarrollado el cerebro apto para exponer la enseñanza de Krishnamurti.

Ahora cito las notas tomadas por Mary Zimbalist:

ML: Las enseñanzas no son sencillas. ¿Cómo es que surgieron en ese niño vacío?

K: Usted admite un misterio. El niño era afectuoso, vacío, aficionado a los juegos atléticos, no era intelectual. Lo importante en esto es la mente vacía. ¿Cómo pudo esa mente vacía llegar a esto [la enseñanza]? ¿Era la vacuidad necesaria para que esto se manifestara? Esta cosa que se manifiesta, ¿emana de una fuente universal, tal como el genio surge de ella en otros campos? El espíritu religioso nada tiene que ver con el genio. ¿Cómo es que la mente no se llenó con la teosofía, etc.? ¿La vacuidad fue deliberadamente creada para la manifestación? En los comienzos el niño tiene que haber sido muy extraño. ¿Qué lo hizo de ese modo? ¿El cuerpo fue preparado a través de muchas vidas, o esta fuerza tomó el cuerpo vacío? ¿Por qué no se convirtió él en una abominación con toda esa adulación que le rodeaba? ¿Por qué no se volvió cínico, desagradable? ¿Qué lo protegió de eso? Esta vacuidad estaba protegida. ¿Qué la protegió?

ML: Eso es lo que estamos tratando de descubrir.

K: Durante toda su vida lo han cuidado, lo han protegido. Cuando viajo en avión sé que nada va a suceder. Pero nada hago qué pudiera representar un peligro. Me hubiera gustado elevarme en un planeador [le habían ofrecido la oportunidad en Gstaad] pero sentí que no debía hacerlo. Siempre he sentido que me protegen. ¿O la impresión de que me protegen surge porque Amma [Mrs. Besant] siempre veía que me cuidaban veía siempre que había dos Iniciados protegiéndome [por los primeros años, sólo después de que él llegara a Inglaterra]. No creo que se deba a eso.

ML: No, porque la otra cosa el «proceso» llegó por primera vez cuando usted estaba lejos de todos ellos sólo en Ojai con Nitya .

K: Sí, el vacío nunca me ha abandonado. Estando en el consultorio del dentista durante cuatro horas, ni un solo pensamiento pasó por mi mente. Sólo cuando hablo o escribo, «esto» entra realmente en juego. Estoy asombrado. El vacío continua aún ahí. ¡Desde que era un niño hasta ahora unos ochenta años conservar una mente vacía! ¿Qué es lo que hace que eso ocurra? Usted puede sentirlo en la habitación ahora mismo. Está sucediendo en esta habitación porque estamos considerando algo muy serio, y entonces eso llega derramándose en abundancia. La mente de este hombre está constantemente vacía, desde la infancia hasta hoy. No quiero hacer de eso un misterio; ¿por qué no puede ocurrirle a todos?

ML: Cuando usted ofrece las pláticas, ¿su mente está vacía?

K: Oh, sí, completamente. Pero no es eso lo que me interesa sino por qué permanece vacía. Debido a que la mente está vacía, no tiene problemas.

ML: ¿Es única?

K: No. Si una cosa es única, entonces los demás no pueden lograrla. Quiero evitar todo misterio. Veo que la mente del niño es ahora la misma. La otra cosa está ahora aquí. ¿Usted no la percibe? Es como una pulsación.

ML: La esencia de su enseñanza es que todos pueden tener eso.

K: Sí, si fuera algo único no tendría ningún valor. Pero esto no es así. ¿Se conserva vacía para que esta cosa pueda decir: «Aunque yo estoy vacía, usted ­X­ puede también tener eso»?

ML: ¿Usted quiere indicar que la mente está vacía a fin de poder decir que esto puede ocurrirle a todos?

K: Así es. Correcto. ¿Pero es esa cosa la que conservó vacía la mente? ¿Cómo permaneció vacía todos estos años? Eso es extraordinario. Nunca antes había yo pensado en eso. La mente no sería así si no fuera por su desapego. ¿Por qué jamás se apegó a nada? Esa cosa debe haber dicho: «Tiene que haber un vacío, o de otro modo yo esa cosa no puedo funcionar». Esto es admitir toda suerte de cosas místicas. Entonces, ¿qué es eso que la mantiene vacía para que pueda decir todo esto? ¿Encontró esa cosa a un niño que era el más apto para permanecer vacío? Este niño no tenía aparentemente ningún temor de ponerse contra Leadbeater, contra la teosofía, contra la autoridad; Amma, Leadbeater ellos tenían una gran autoridad . Esa cosa tiene que haber estado operando. Y esto tiene que ser posible para toda la humanidad. Si no, ¿qué sentido tiene?

La conversación se interrumpió aquí; K tenía que levantarse para llegar a tiempo al almuerzo que se sirve en el comedor de la escuela. Después del almuerzo, reanudamos la conversación en la cocina del ala occidental.

K: No hemos descubierto por qué a este niño se le mantuvo vacío desde entonces hasta ahora. ¿Es el vacío una ausencia de egoísmo el yo, el mí mismo mi casa, el apego? ¿Pero cómo se produjo este vacío con su ausencia de yo? Resultaría sencillo si dijéramos que el Señor Maitreya preparó este cuerpo y lo mantuvo vacío. Esa sería la explicación más simple, pero lo más simple es sospechoso. Otra explicación sería que el ego de K podría haber estado en contacto con el Señor Maitreya y el Buda y dijo: «Yo me retiro; eso es más importante que mi detestable yo». Pero también de esto sospecho; ello implica mucha superstición. De algún modo no se siente que sea puro, verdadero. El Señor Maitreya vio este cuerpo con un mínimo de ego, quiso manifestarse a través de él, y entonces el cuerpo se mantuvo incontaminado. Amma decía que el rostro de K era importante porque representaba aquello. Fue preparado para aquello. Esto significa que no todo el mundo puede tenerlo. K es una rareza biológica. Una salida cómoda. ¿Cuál es, entonces, la verdad? No lo sé, Realmente, no lo sé. ¿Cuál es la verdad de todo esto? No es un engaño de mí mismo, una ilusión, un estado inducido, el producto de un deseo yo no sé qué desear . Otra cosa peculiar en todo esto es que K siempre se ha sentido atraído hacia el Buda. ¿Es ésta una influencia? No lo creo. ¿Es esa fuente el Buda? ¿El Señor Maitreya? ¿Cuál es la verdad? ¿Es algo que jamás descubriremos?

Mary Zimbalist: ¿Alguna vez se siente utilizado, siente que algo penetra en usted?

K: Yo no diría eso. Penetra en la habitación cuando hablamos seriamente.

ML: ¿Qué relación tiene ello con el dolor?

K: El dolor llega cuando estoy quieto, sin hablar. Llega lentamente, hasta que el cuerpo dice: «Es suficiente». Después de alcanzar una crisis, el cuerpo desfallece; el dolor se agota o hay alguna interrupción y desaparece.

ML: ¿Podemos descartar la acción de algo externo?

K: Yo no la descarto. ¿Pero cuál es la verdad? Hay un elemento en todo esto que no pertenece al hombre, al pensamiento, que no es autoinducido, Yo no soy así. ¿Es esto algo que no podemos descubrir, que no debemos tocar, algo impenetrable? Me lo estoy preguntando. He sentido con frecuencia que no es asunto mío, que jamás podremos descubrirlo. Cuando decimos que surge porque la mente está vacía, tampoco creo que sea así. Hemos llegado a un callejón sin salida. He hablado con usted, con ella [MZ], con Subba Rao [quien lo había conocido desde que era un niño]. Él me dijo: «Usted ha sido como es ahora desde un principio». Y yo me pregunto: «¿Es eso cierto?» Si lo es, no hay esperanza para los demás. ¿Es todo ello algo que no podemos tocar? Estamos tratando de alcanzar aquello con nuestras mentes. Trate de descubrir qué es aquello cuando su mente está quieta por completo. Para descubrir la verdad al respecto, usted tiene que tener su mente vacía. No mi mente que es vacía. Pero aquí hay un factor que estamos pasando por alto. Hemos llegado a un punto donde nuestros cerebros, nuestros instrumentos de investigación ya no tienen sentido.

ML: ¿Podría algún otro descubrirlo? ¿Y sería correcto investigarlo?

K: Usted podría hacerlo porque está escribiendo sobre ello. Yo no puedo. Si usted y María [MZ] se sentaran y dijeran: «Investiguemos», estoy bastante seguro de que podrían descubrirlo. O hágalo sola. Yo veo una cosa: lo que digo es verdadero, nunca puedo descubrir por qué. El agua nunca puede descubrir qué es el agua. Eso es absolutamente cierto. Si usted lo descubre, yo lo corroboraré.

ML: Si ello fuera cierto, ¿usted lo sabría?

K: ¿Puede sentirlo en esta habitación? Se está volviendo más y más fuerte. Me está empezando a doler la cabeza. Si usted formulara la pregunta y dijera: «No sé», podría descubrirlo. Si yo escribiera al respecto plantearía todo esto. Empezaría con el niño en completo estado de vacuidad.

ML: ¿No le preocupa si se dice que usted desea que ello se explique?

K: No me importa. Diga usted lo que guste. Estoy seguro de que si otros se lo proponen firmemente, pueden hacerlo. Estoy absolutamente seguro de esto. Absolutamente, absolutamente. También estoy seguro de que Yo no puedo descubrirlo.

ML: ¿Qué pasaría si uno pudiera llegar a comprenderlo pero no fuera capaz de expresarlo en palabras?

K: Usted podría, encontraría el modo. Tan pronto como uno descubre algo tiene palabras para ello. Como un poema. Si usted está abierta a la investigación, si pone su cerebro en condiciones, alguien podría descubrirlo. Pero, en el instante en que usted lo descubra ello será verdadero. No habrá ningún misterio.

ML: ¿No se opondrá el misterio a ser descubierto?

K: No, el misterio habrá desaparecido.

Mary Zimbalist: Pero el misterio es algo sagrado.

K: Lo sagrado permanecerá.

Aquí terminó la conversación, porque a K la cabeza le dolía tanto que tuvo que ir a acostarse. No era sólo cuando estaba quieto que esto le ocurría, sino cuando hablaba de cosas como las que habíamos investigado. Yo regresé a Londres, espantada por la responsabilidad que él había depositado en nosotras; K estaba «absolutamente seguro» de que nosotras podíamos descubrir la verdad acerca de él si lo intentábamos, pero yo seguía renuente a creer que él mismo no pudiera ayudarnos más en el descubrimiento de la verdad, de modo que tres semanas después, el 15 de junio, hablé otra vez con él en Brockwood antes de su partida para Gstaad. Fue nuevamente después del almuerzo, en la cocina del ala occidental, y de nuevo Mary Zimbalist estuvo presente y tomó notas, de las cuales cito:

ML: Su enseñanza es complicada.

K: Muy complicada.

ML: Si usted la leyera, ¿la entendería?

K: Oh, sí, sí.

ML: ¿Quién creó las enseñanzas? ¿Usted? ¿El misterio?

K: Una buena pregunta. ¿Quién es el autor de las enseñanzas?

ML: Conociéndole como K, el hombre, a mí me resulta difícil pensar en usted como el autor de las enseñanzas.

K: Usted quiere decir: sin estudio previo, ¿podría usted o alguna otra persona producir esas enseñanzas?

ML: En usted se manifiesta algo que no parece formar parte de su propio cerebro.

K: Las enseñanzas, ¿son extraordinarias?

ML: Sí, son diferentes, originales.

K: Seamos claros. Si yo me sentara deliberadamente para escribirlas, dudo que pudiera producir eso. Le diré algo que sucede. Ayer dije: «Pensar acerca de algo, es diferente de pensar». Dije: «Realmente no comprendo eso, mirémoslo», y cuando lo hice vi claramente algo. Hay una sensación de vacuidad, y luego algo llega. Pero si me sentara deliberadamente para hacerlo, quizá no podría. Schopenhauer, Lenin, Bertrand Russell, etc., todos habían leído muchísimo. Aquí tenemos el fenómeno de esta persona que no se ha educado, que no ha practicado ninguna disciplina. ¿Cómo llegó a todo esto? ¿Qué es ello? Si sólo fuera K él es bondadoso, sin mayor cultura­ entonces, ¿de dónde viene eso? Esta persona [K] no ha desarrollado la enseñanza.

ML: ¿No ha llegado a ella por medio del pensamiento?

K: Es como ¿cuál... cuál es el término bíblico? una revelación. Ocurre todo el tiempo cuando estoy hablando.

ML: ¿El auditorio crea algo que contribuye a la revelación?

K: No. Comencemos de nuevo. La pregunta más profunda sería: Encontraron al niño, y el condicionamiento no pudo hallar asidero en él ni la teosofía, ni la adulación, ni el Instructor del Mundo, ni la propiedad, ni las enormes sumas de dinero nada influyó en él. ¿Por qué? ¿Quién lo protegía?

ML: Para mí es difícil no personificar un poder –alguien que protege. Un poder que protege es una concepción demasiado vasta para nuestros cerebros limitados, pero tal vez sea como un conductor de luz. El rayo, la electricidad encuentran un conductor el camino más directo a tierra . Este poder que yo pienso es realmente amor encuentra un conductor en la mente vacía.

K: Tiene que existir un cuerpo especial. ¿Cómo surgió ese cuerpo y cómo permaneció incorrupto? ¡Hubiera sido tan fácil corromperlo! Ello significa que el poder estuvo cuidándolo.

ML: ¿Y preparándolo haciéndolo accesible con «el proceso» ?

K: Eso viene después.

ML: Comenzó tan pronto el cuerpo fue lo bastante fuerte.

K: Sí, pero si usted admite todo esto, él es un «fenómeno», en el buen sentido de la palabra. El «fenómeno» fue conservado para la enseñanza, él carece por completo de importancia. Todo el mundo puede aceptar la enseñanza, percibir su verdad. Si usted convierte en importante el fenómeno, ello excluye todo lo demás.

ML: El fenómeno es necesario para transmitir las enseñanzas, pero los no fenómenos, ¿pueden recibirlas?

K: Sí, sí. Por lo tanto, nos preguntamos: ¿De qué modo se le conservó como un fenómeno?, una palabra horrible.

MZ: Digamos que un poder aguardaba...

K: Amma y Leadbeater sostenían que un Bodhisattva iba a manifestarse y que tenían que encontrar un cuerpo la tradicional manifestación del Avatar . El Buda pasó por todo eso, el sufrimiento, etc., luego lo desechó y alcanzó la iluminación. Lo que enseñó era original, pero él pasó por todo eso. En cambio aquí tenemos un fenómeno que no pasó por ninguna de esas cosas. Jesús puede haber sido también un fenómeno. El poder tiene que haber vigilado este cuerpo desde el instante en que nació. ¿Por qué? ¿Cómo ocurrió eso? El niño procedía de una familia que nada tenía de especial. ¿Cómo se encontraba allí ese niño? ¿Era el poder que deseaba manifestarse el que creó al niño, o ese poder vio una familia brahmánica, un octavo hijo, y exclamó: «Ese es el niño»?

ML: Se elige habitualmente un cuerpo oriental.

K: Esa cosa está en la habitación. Si usted le preguntara qué es, no respondería. Diría: «Eres demasiado insignificante». Creo que el otro día dijimos que hay una fuente de bondad que tiene que manifestarse. Pero en ese caso estamos otra vez de vuelta donde empezamos. ¿Cómo describiría usted esto sin hablar de un fenómeno biológico? Pero todo esto es sagrado, y no sé cómo podrá usted transmitir, no sólo lo sagrado, sino todas las otras cosas de que hemos estado hablando. Es realmente muy extraordinaria la causa de que no corrompieran al niño. Ellos hicieron todo lo posible para dominarme. ¿Por qué se le hizo pasar por la experiencia de Ojai? ¿Era porque el cuerpo no estaba lo suficientemente armonizado?

MZ: Usted jamás trata de evitar el dolor.

K: Por supuesto que no. Usted ve que el dolor ha comenzado. Hace como media hora. Supongamos que usted vuelca todo esto en el papel. ¿Qué dirían al respecto hombres cuerdos, hombres reflexivos como Joe [mi esposo]? ¿Dirían que esto no es nada? ¿Que una cosa así le ocurre a todo genio? Si usted dijera: «Critiquen esto», ¿cuál sería la reacción de ellos? ¿Dirían que todo eso es inventado, dirían que es un misterio? ¿Estamos tratando de tocar un misterio? Tan pronto como usted lo comprende, ello no es más un misterio. Pero lo sagrado no es un misterio. Por lo tanto, estamos tratando de remover el misterio que lleva a la fuente. ¿Qué dirían ellos, que usted está haciendo un misterio donde no lo hay en absoluto? ¿Que él nació así? Lo sagrado está ahí, y porque es sagrado, es inmenso. ¿Qué ocurrirá cuando yo muera? ¿Qué ocurrirá aquí? ¿Depende todo ello de un solo hombre? ¿O hay personas que lo llevarán adelante?

ML: Ha habido un cambio desde que usted dijo en Epping Forest, hace unos diez años, que todo podría venirse abajo después de su muerte.

K: No estoy seguro de que haya un cambio. Están los libros, pero no es suficiente. Si las personas que me rodean tuvieran eso, serían fenómenos como K. El fenómeno está diciendo: «¿Hay personas que hayan bebido las aguas y lleven esto adelante?» Yo acudiría a las personas que lo hayan conocido, para captar a través de ellas un sentimiento de cómo es él. Caminaría muchas millas para hablar con alguien que haya estado con él y preguntarle: «Usted ha bebido las aguas, ¿cómo es ello?» [Él había dicho casi la misma cosa refiriéndose al Buda, en la reunión de las Fundaciones que se realizó en Ojai en 1977].

Este fue el fin de la conversación, pues otra vez K tuvo que ir a acostarse debido al dolor que sentía en la cabeza y en el cuello. Me quedé con la curiosa sensación, que retorna aún con mayor fuerza cuando releo estas notas, de que a K le gustaría por una vez estar fuera de esto, cosa que jamás ha ocurrido. Recordé lo que el 28 de diciembre de 1925 él había expresado, después de la primera manifestación así lo creíamos del Señor Maitreya cuando éste habló a través de él en Adyar: mi madre le había dicho esa misma tarde que su rostro se había transformado al igual que sus palabras, y que brillaba con un resplandor glorioso cuando súbitamente pasó de la tercera a la primera persona singular; «Yo vengo para aquellos que anhelan simpatía...» «Me gustaría haber podido verlo» contestó entonces K en un tono de añoranza .

Regresé a Londres con un sentimiento de enorme compasión por él, el amor más protector que haya conocido jamás. «El agua nunca puede descubrir qué es el agua», había dicho K durante nuestra conversación anterior. Él nunca podría hallarse fuera de esto; él nunca sabría lo que era; él nunca vería como se transfiguraba su rostro en momentos de especial inspiración o revelación. ¿Podría yo descubrirlo por él? Él nos había dicho que eso era imposible, nos había dicho que tratáramos de descubrirlo, mientras que en 1972 había dicho que nadie podría jamás comprenderlo; que eso era algo «demasiado inmenso para expresarlo en palabras». Ahora decía: «En el instante que uno descubre algo, tiene palabras para ello». ¿Podría yo descubrirlo? El sentimiento de la protección que él siempre ha percibido y su repetida insistencia en su mente vacía, eran las pistas principales para guiarme. ¿Podría yo descubrirlo? El reto era emocionante, embriagador.


KRISHNAMURTI
Los años de plenitud
MARY LUTYENS
Impreso por Romanyà/Valls
Verdaguer, l. Capellades (Barcelona)

Jiddu Krishnamurti y su Enseñanza.

 Año 1974.

De Delhi K viajó a Rajghat, donde al final de una plática se le pidió que definiera su propia enseñanza: «Le hemos escuchado desde hace 25 o 30 años. Hasta cierto punto, muchos de nosotros podríamos dar un sentido sustancial a todo este campo del conocimiento propio y podríamos decir en qué consiste; sin embargo, me gustaría formularle una pregunta: ¿Qué es la Enseñanza?» A esto K contestó: «Me lo pregunta a mí? ¿Usted me está preguntando qué es la enseñanza? Yo mismo no lo sé. No puedo expresarlo en pocas palabras. ¿Puedo hacerlo? Pienso que la idea del que enseña y el enseñado, es básicamente errónea, al menos lo es para mí. Creo que más que de recibir enseñanza, se trata de compartir; mas que un dar o un recibir, es un participar ambos en lo mismo»37.

¿Qué es la enseñanza? Deseando también yo formularle esta misma pregunta mientras elaboraba el presente libro, escribí una breve declaración que comenzaba así: «La esencia revolucionaria de la enseñanza de Krishnamurti...», y se la envié para su aprobación. Como esperaba, la reescribió totalmente, conservando tan sólo la palabra «esencia»:

La esencia de la enseñanza de Krishnamurti está contenida en la declaración que él hizo en 1929, cuando dijo: «La verdad es una tierra sin senderos». El hombre no puede llegar a ella a través de ninguna organización, de ningún credo, de ningún dogma, sacerdote o ritual, de ningún conocimiento filosófico ni de técnica psicológica alguna. Tiene que encontrar la verdad mediante el espejo de la relación, mediante la comprensión del contenido de la propia mente; por medio de la observación y no por el análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido internamente imágenes como una valla de seguridad imágenes religiosas, políticas, personales . Éstas se manifiestan como símbolos, ideas, creencias. Es una carga que domina el pensar humano, las relaciones y la vida cotidiana. Éstas son las causas de nuestros problemas, porque separan al hombre del hombre en todas las relaciones. Nuestra percepción de la vida está moldeada por los conceptos ya establecidos en nuestra mente. El contenido de nuestra conciencia, es esta conciencia. Este contenido es común a toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la forma y la cultura superficial que adquirimos de nuestro medio. La singularidad del individuo no radica en lo superficial sino en la total libertad con respecto al contenido de su conciencia.

La libertad no es una reacción; la libertad no es una opción. Es jactancia del hombre creer que porque puede optar por esto o aquello, es libre. La libertad es observación pura sin dirección, sin el miedo que se esconde tras del castigo y la recompensa. La libertad está exenta de motivo; la libertad no se halla al final de la evolución del hombre sino en el primer paso de su existencia. En la observación uno comienza a descubrir la falta de libertad. La libertad se encuentra en la percepción directa y sin opciones de nuestra existencia cotidiana.

El pensamiento es tiempo. El pensamiento nace de la experiencia, del conocimiento, que son inseparables del tiempo. El tiempo es el enemigo psicológico del hombre. Nuestra acción se basa en el conocimiento y, por tanto, en el tiempo; de modo que el hombre es siempre un esclavo del pasado.

Cuando el hombre perciba lúcidamente el movimiento de su propia conciencia, verá la división entre el pensador y el pensamiento, el observador y lo observado, el experimentador y la experiencia. y descubrirá que esta división es ilusoria. Sólo entonces hay observación pura que es percepción directa, discernimiento instantáneo sin sombra alguna del pasado. Este discernimiento intemporal genera una transformación radical en la mente.

La total negación es la esencia de lo positivo. Cuando negamos todas las cosas que no son el amor el deseo, el placer entonces surge el amor con su comprensión e inteligencia.
[octubre 21, 1980]

Yo había querido una declaración breve pero comprendí que, como K mismo había dicho, su enseñanza no podía exponerse en unas pocas palabras.

37 Golden Jubilee Souvenir Book (Krishnamurti Foundation India, 1979).


KRISHNAMURTI
Los años de plenitud
MARY LUTYENS
Impreso por Romanyà/Valls
Verdaguer, l. Capellades (Barcelona)

Jiddu Krishnamurti y su Enseñanza.

Año 1972.

Para la segunda semana de mayo, K y Mary estaban en Brockwood y, aparte de una corta visita a París, permanecieron allí por casi seis semanas. Durante ese período K habló regularmente a la escuela reunida, tal como sigue haciéndolo cada vez que se encuentra allí. Yo había comenzado a escribir su biografía y tenía muchas preguntas que hacerle, a las que él respondía hasta donde era capaz de hacerlo, pero sus recuerdos de los veinte años, y más aún los de su niñez, prácticamente no existen. No recuerda, por ejemplo, la agonía física que ha sufrido como consecuencia del «proceso». A medida que yo iba abarcando su vida, año tras año, desde la infancia hasta la disolución de la Orden de la Estrella en 1929, él se volvía más y más un misterio para mí. ¿Quién era él? ¿Qué era él? ¿Qué era el «proceso»? ¿Por qué tuvo él que pasar por eso? Shiva Rao me había contado que en ocasiones, cuando llevaba a K en automóvil hacia el lugar donde tenía que disertar, solía decirle: «¿De qué diantre voy a hablarles?» Parecía no tener ni un sólo pensamiento en su mente; sin embargo, una vez en la plataforma hablaría por una hora o más como si estuviera inspirado. (Yo he tenido esta misma experiencia con él recientemente cuando pronunció dos conferencias en el enorme salón de la RAI en Ámsterdam; mientras nos dirigíamos hacia allá en el automóvil, él preguntó más de una vez: «¿Qué voy a decir?», y luego habló magníficamente a un salón colmado de gente que se desbordaba en otro salón donde se le podía ver y escuchar por video en total unas quinientas personas ). ¿De dónde viene su inspiración? Bueno, si el propio K no podía iluminarme al respecto, nadie más podría hacerlo; yo simplemente tendría que relatar su historia, exponiendo los hechos tan exactamente como fuera posible sin ofrecer ninguna explicación. Sin embargo, habría de penetrar más profundamente en estas preguntas cuando me tocara escribir el presente libro. 


KRISHNAMURTI
Los años de plenitud
MARY LUTYENS
Impreso por Romanyà/Valls
Verdaguer, l. Capellades (Barcelona)

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