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domingo, 11 de febrero de 2007

Jiddu Krishnamurti y Salvador Sendra.

ENCUENTROS CON KRISHNAMURTI


“Cuando conocí las primeras publicaciones de Krishnamurti, allá por los años 1924, siendo ambos muy jóvenes, de seguida establecí una relación íntima espiritual que motivó mi vida y la llenó hasta el presente. A los Pies del Maestro, La Búsqueda, El Reino de la Felicidad, etc., fueron los primeros libros que establecieron esa admiración por su mensaje; me dieron la medida de su intrínseco valor.

En aquel entonces, mi anhelo por la luz y la libertad, encontró eco en sus libros y un caudal de interna satisfacción, de lo cual brotó una dedicación total a la difusión de su palabra escrita, recorriendo todos nuestros pueblos de habla hispana y portuguesa. De tal forma fue así, que consecutivamente, a partir de nuestra relación personal, en 1927, en Ommen Holanda apenas hubo año que no tuviese con él algún encuentro en cualquier continente. Primero fue en los célebres campamentos de Ommen, en donde nos congregáramos cada año, de dos a cuatro mil personas de todas partes del mundo. Aquel joven hindú nos ponía en tensión gozosa a millares de personas que escuchaban su palabra. Después de Holanda, nuestro encuentro fue en varios países de Europa, Inglaterra, Alemania, Italia y Saanen, en Suiza. En India, nos saturamos de su mensaje, escuchándole y recorriendo con él y varios amigos, el continente indio.

En el 1935, coordinamos nuestra gira con el recorrido que él iba a hacer por Latinoamérica. En tal ocasión, los libros que habíamos publicado en español tuvieron la oportunidad de recibir una amplia difusión y casi se agotaron las ediciones que hicimos en Madrid y Barcelona”.


SALVADOR SENDRA
IMPACTO DE KRISHNAMURTI
RESPUESTAS DE ESPAÑA, PORTUGAL E IBEROAMÉRICA
EDITORIAL ORIÓN
MEXICO
1987

 

sábado, 30 de diciembre de 2006

Jiddu Krishnamurti y Salvador Sendra.

PREFACIO

La intención al escribir este libro está claramente manifiesta, al reunir en él las muchas respuestas que hubo y la participación valiosa de las gentes de habla española y portuguesa, en torno al mensaje de Krishnamurti.

Más de sesenta años divulgando las enseñanzas de Krishnamurti por la península Ibérica y América Latina, a la vez que encargado durante muchos años de la publicación en lengua española de sus libros, nos ha proporcionado una oportunidad de acción en la que le pusimos una pasión gustosa, casi toda una vida.

Se han escrito valiosos libros sobre el mensaje, especialmente en Inglés y Francés; algunos pocos en Español. Los Años del Despertar, y Los Años de Plenitud, son un extraordinario documento biográfico que la autora anuncia ampliarlo. Faltaba, sin embargo, historial el amplio trabajo y la aportación que hicieron en esta tarea los amigos de Krishnamurti de España, Portugal e Iberoamérica.

Este trabajo, de más de medio siglo, tuvo para nosotros compensaciones de gran estima. También hubo contrariedades dolorosas e incomprensiones, celos y malos entendidos; mas las motivaciones en la tarea contaban con un empuje y una energía que arrollaron las murallas de todo impedimento. De paso quisiéramos decir que nuestro amor por la Naturaleza y la Belleza se vieron más que compensados en nuestro peregrinaje por esta tierra hermosa. Viajar por la superficie de los mares, por entre las nubes, y el amplio espacio exterior, más de una vez, fue regocijo recreador. También lo fue la oportunidad de contemplar el vasto Cosmos desde varios Observatorios. He buscado e interrogado de cara al infinito y el dolor humano. He conocido desde niño el dolor y la incertidumbre. Sin sentirme actualmente, ni indiferente, ni ajeno, no acierto a aceptar las explicaciones de ambos lados sobre el espectáculo actual del mundo lleno de violencia e interrogantes por el futuro de la humanidad. Ninguno de los bandos está exento de responsabilidad.

Dos interrogantes de importancia capital encontraron en mí inesperadas pero ricas respuestas. Conocerse a sí mismo, reiteradamente enfatizado por Krishnamurti, y el vasto espacio interno que abre la comunicación con lo Sagrado, que es el valor por excelencia que puede hallar el hombre. Esta gran incógnita, la descubren los que inquieren con profundidad y no dejan de ser niños.

En mis andanzas por este mundo, encontré gentes por monasterios de Occidente y de Oriente, y por doquiera, que interrogaban a su manera, con habitual respeto de nuestra parte. Di por suerte con respuestas internas y externas valiosísimas. El haber escuchado a Krishnamurti, en muchas ocasiones y Continentes, fue por supuesto de valor incalculable. Pero la investigación y el inquirir, no se paró ahí.

Encontrar a un verdadero Educador o Maestro, no es cosa de poca monta. Sin embargo, puede ser también algo satisfactorio para el yoísmo y la autoimportancia. Eso sería todo lo contrario de la lucidez y la verdadera libertad.

Estudié con seriedad y sin dogmatismo las enseñanzas de Jesús, después las del Buda, Krishna, Lao-Tse, Hermes, Plotino, Platón, Pitágoras, Sankaracharya y Krishnamurti.

No cabe duda que fueron todos ellos antorchas luminosas que no se apagan y de las cuales puede aprenderse mucho. Sin que dejemos de aceptar la obra maravillosa creada por el Arte Religioso de Oriente y Occidente, y así también, los óptimos servicios humanitarios de las religiones. Vistos los resultados negativos de las organizaciones religiosas, que se inspiraron en esos hombres lúcidos, por excelencia, quisiéramos evitar y advertir sobre el peligro de nuevos dogmatismos emocionales en torno a Krishnamurti. Ese peligro pudiera desvirtuar y retardar el despertar de la conciencia humana y la liberación del hombre. Siento que ese objetivo fue el propósito primordial que heroicamente se propuso Krishnamurti, en sus sesenta años de prédica constante, por un mundo en convulsión. Felizmente, tras esta tormenta mundial, pasajera, que se nos viene encima, resplandecerá la Luz, porque siento que hay un poder del Bien que no permitirá que triunfen las tinieblas y la maldad. Más allá del materialismo, y su secuela consumista, triunfará el Sol y la Verdad que es el poder que gobierna al mundo, y la base de toda Felicidad Verdadera. Todo lo anterior fue dicho antes por los hombres señalados. Krishnamurti, también lo ha reiterado. Considero que vale la pena de estudiar y hacer conciencia de lo que el mensaje de Krishnamurti nos ha legado, sin espíritu dogmático ni exclusivo. Esta es la motivación fundamental al dar a luz y escribir este libro. Más no hay que olvidar, que un Maestro o Educador debe de ser, para cada uno de nosotros, los que le escuchan y estudian, algo transitorio y no hay que permanecer atados ni dependientes de ellos. Pues esto impediría descubrir y desarrollar dentro de nosotros mismos un potencial amplísimo y un horizonte de extraordinario valor. Krishnamurti lo señaló muy certeramente poco antes de dejar esta existencia. Enfáticamente dijo antes de irse a sus oyentes en Madrás, India, en enero de 1986, lo siguiente: “¿Quieren ustedes participar en lo que estamos diciendo?, no solamente seguirlo, sino que juntos participemos en ello, no un mero pensar o prestar atención casual. Una o dos cosas hay que hacer muy claras. Esto no es un culto a la personalidad. El que habla abomina todo eso; todo lo que él dice, se contradice si ustedes personalmente adoran a un individuo y lo convierten en un Dios. Lo importante es escuchar lo que él tiene que decir; no solamente escuchar, sino realmente participar en lo que él dice” (Boletín Especial. Londres. Enero 4, 1986).
F.K.H. Septiembre 1986


SALVADOR SENDRA
IMPACTO DE KRISHNAMURTI
RESPUESTAS DE ESPAÑA, PORTUGAL E IBEROAMÉRICA
EDITORIAL ORIÓN
MEXICO
1987



 

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